Sevilla, atrapada en un bucle eterno

La Fundación Atarazanas acude a los tribunales y a la Unesco por «crimen patrimonial»

Proyectos en el aire. Remodelar los astilleros medievales supondrá la creación de un nuevo centro cultural
Proyectos en el aire. Remodelar los astilleros medievales supondrá la creación de un nuevo centro cultural

Otra vez la amenaza de los tribunales y también de la Unesco. Como si de un bucle se tratara, cada proyecto de relevancia para Sevilla capital termina enredándose entre promotores y detractores. Si a Juan Ignacio Zoido le tocó lidiar con la Torre Pelli nada más aterrizar en la Plaza Nueva, a Juan Espadas le empieza a salpicar ahora una iniciativa que parecía resuelta, el futuro de las Atarazanas. La Fundación que lleva su nombre ha iniciado los pasos legales oportunos para denunciar el proyecto del arquitecto Guillermo Vázquez Consuegra para convertir los astilleros medievales en un centro cultural ante el Icomos y también ante la Justicia de manera que «se pueda paralizar de forma cautelar el proceso emprendido, pues, no todo vale» en el monumento.

La fundación apunta que actúa de esto modo ante el «evidente empecinamiento» del arquitecto, «avalado por la Junta de Andalucía y la Caixa», en tanto promotores del nuevo centro cultural de las Atarazanas, «desoyendo así el amplio y heterogéneo clamor ciudadano sobre lo que se advierte como un auténtico crimen patrimonial contra Sevilla».

«Lamentablemente, una vez más tenemos que asistir al clásico sostenella y no enmedalla con el que la administración suele resolver los conflictos que se le plantean desde la sociedad civil», de ahí que «a toda prisa hayan cursado el trámite con la Comisión Provincial de Patrimonio para obtener la licencia de obras y adjudicar la licitación en tiempo récord», afirma la fundación. Y todo ello a pesar de «los múltiples argumentos esgrimidos por su parte, avalados por reputados expertos en materia arquitectónica, ingeniería, histórica y patrimonial, así como desde otras asociaciones afines a la protección del patrimonio, en contra de una actuación aberrante, que se antoja además caprichosa y estéril».

El propio arquitecto, argumenta la Fundación Atarazanas, «ha tenido que salir, a última hora y muy obligado por las circunstancias, a defender lo indefendible», toda vez que asegura que Vázquez Consuegra «ha aducido las más variopintas razones para justificar lo que no es más es un horrendo entierro de las Atarazanas en toda regla».

La fundación critica que el arquitecto diga que la excavación de las siete naves hasta su cota original supondría un coste total de cinco millones de euros y que la aportación de la Caixa sólo alcanza hasta los diez millones, «lo cual hace imposible dicha actuación, no prevista inicialmente». Además, lamenta que «según apunta Vázquez Consuegra solo haya dinero para algunas pequeñas remodelaciones en el Cuerpo de Cabecera del Edificio, que ni siquiera abarcan a la totalidad de las plantas superiores.