«Sin los sindicatos era complicado hacer una prejubilación»

José González Mata, a la salida de los juzgados camino de la cárcel
José González Mata, a la salida de los juzgados camino de la cárcel

Los dos principales mediadores de los ERE, Vitalia y Uniter, tenían claro que la presencia de los sindicatos era imprescindible para aprobar las prejubilaciones. Eran los que «mandaban». Si Antonio Albarracín, responsable de los consultores de la compañía con sede en Cataluña, habló ayer de «medida de presión», José González Mata también se expresó en similares términos ante la juez Mercedes Alaya durante los dos días de interrogatorio.

Según el acta de su declaración a la que ha tenido acceso este periódico, González Mata aseguró que «sin intervención de los sindicatos era muy complicado hacer una prejubilación». La presión sindical no se limitaba a eso, hasta el punto que sin ellos delante «los trabajadores ni escuchaban al declarante», consta.

En este punto, la magistrada le solicitó que no explicara el proceso de acuerdo entre los trabajadores y la empresa, ya que ésa labor sí es propia de los sindicatos, por la que «perciben anualmente subvenciones estatales y autonómicas, así como las cuotas de los afiliados». La clave es que esa presencia sindical se alargaba hasta «la fase de tramitación de las pólizas», en la que « se encargaban de la comprobación de la cuantificación» que realizaban los consultores. Y ahí surgían las posteriores comisiones. «Así estaba el sistema montado: los datos no podían salir a la calle si ellos –por los sindicatos– no lo chequeaban. Eran como unos Auditores en cuanto a la cuantía de los cálculos actuariales». Y para cerrar esa presión, que las asambleas de los ex trabajadores «fueran más tranquilas, dependían de los sindicatos».

Por esos «servicios», las centrales facturaban el 0,50 por ciento de la póliza convenida a través de sus brokers, «en concepto de comisión cedida y que ello le venía impuesto, pues es lo que se encontró».

El administrador de Uniter, en prisión desde la noche del martes, contó una anécdota relativo al ERE de Santana Motor, uno en los que más fondos públicos se han invertido. Al comenzar su trabajo, «es cuando le pregunta el broker Atlantis que quién se va a hacer cargo del coste de sus funciones, ya que la empresa decía que no pagaba y la Junta de Andalucía decía que se incluyera en el importe de la prima. Al final se llegó a un acuerdo, nuevamente no escrito, y se incluyó en el importe de la prima».