Un fenómeno andaluz

El 2 de diciembre Vox sorprendió en las autonómicas con casi 400.000 votos y cambió el curso de la historia política en Andalucía y el 28 de abril se fueron hasta las 611.220 papeletas y el 13,38%, a menos de un punto de Podemos

El portavoz de Voz en Andalucía, Francisco Serrano, en las elecciones andaluzas del 2D en la que la formación logró 12 escaños /Foto: EFE
El portavoz de Voz en Andalucía, Francisco Serrano, en las elecciones andaluzas del 2D en la que la formación logró 12 escaños /Foto: EFE

El 2 de diciembre Vox sorprendió en las autonómicas con casi 400.000 votos y cambió el curso de la historia política en Andalucía y el 28 de abril se fueron hasta las 611.220 papeletas y el 13,38%, a menos de un punto de Podemos

En esta campaña de las municipales, se ha hecho el silencio en torno a Vox, que ha vuelto a las tinieblas como regresó a ellas, qué sé yo, Glenn Medeiros en cuanto se apagaron los ecos de su «Nothing’s Gonna Change My Love For You», o cualquiera de esos cantantes que sólo tuvieron un éxito y después no se volvió a saber nada de ellos. Los anglosajones definen a estos artistas como «one hit wonder» –¿Alguien se acuerda hoy de las chicas del «Aserejé»?– y hay quien trata de tal al partido de Santiago Abascal tras su (relativo) gatillazo de las generales. La prensa más derechista, que no ve más allá de esas narices suyas que suelen ser vecinas de Madrid, lanza SOS alertando por la desmovilización de sus votantes y es posible que algo así suceda en la capital. Pero, ¿y si Vox fuese un fenómeno básicamente andaluz? El 2 de diciembre sorprendió en las autonómicas con casi 400.000 votos (395.978 y el 10,97%) y cambió el curso de la historia política en la región. Pero es que el 28 de abril se fueron hasta las 611.220 papeletas y el 13,38%, a menos de un punto de Podemos: un cuarto de su grupo parlamentario procede del sur. Si el domingo se acercasen al medio millón de electores, considerando que la participación va a bajar, sus concejales serían decisivos en casi todas las capitales de provincia o ciudades medianas de Andalucía, donde Vox inclinaría hacia su lado la suma de bloques. Desconsideran las encuestas, que predicen un mapa de poder local teñido de rojo, el alto grado de motivación de unos votantes que, aquí sí, saben que su voto mueve montañas. En el supuesto, que es mucho suponer, de que Ciudadanos no opte a partir del lunes por un cimbreo de babor a estribor y viceversa que le permita cumplir su sueño de apartar de los gobiernos a todos los populismos, zurdos o diestros.