Una auditoría de la «nefasta» gestión del metro de Málaga malagueño

De la Torre alerta de los «graves sobrecostes» del proyecto e insiste en el metrobús como alernativa en superficie hacia el Hospital Civil

Construcción de uno de los túneles del metro de Málaga
Construcción de uno de los túneles del metro de Málaga

De la Torre alerta de los «graves sobrecostes» del proyecto e insiste en el metrobús como alernativa en superficie hacia el Hospital Civil.

Desde que en 2001 encargara el estudio informativo de la red de metro de Málaga, la Junta de Andalucía ha llevado a cabo este proyecto –en 2014 se inauguraron los primeros tramos– en solitario. Por ello, el alcalde de la ciudad, Francisco de la Torre, pedirá en el próximo Pleno a la Consejería de Fomento y Vivienda una auditoría sobre la gestión de este medio de transporte, que a su juicio es «nefasta y poco o nada transparente». Esta petición la hará mediante una moción, en la que asegura que espera encontrar «explicación a su posicionamiento político en este asunto, que bien podría considerarse una huída hacia adelante».

«Es básico poner luz y taquígrafos a un proyecto que acumula retrasos y, lo más importante, graves sobrecostes», precisa la moción, al tiempo que subraya que «están en juego los recursos económicos de los malagueños». A la espera de que se celebre la reunión suspendida el pasado día 20 entre el regidor y el consejero del ramo, Felipe López, para determinar el futuro del tranvía hacia el Hospital Civil, con esta iniciativa el PP insistirá también en el metrobús defendido por De la Torre como alternativa a ese trazado en superficie.

Se hace hincapié, al respecto, en que el metrobús es «la solución más sostenible desde el punto de vista económico y social y, por ello, reclamará a la Junta trabajar «coordinadamente» en la correspondiente tramitación técnica, económica y jurídica para otorgar viabilidad al proyecto.

También se plantea en la moción que el Ayuntamiento estudie, a través del Área de Movilidad y de la Empresa Malagueña de Transportes (EMT), la implantación y puesta en marcha paulatina de un conjunto de líneas de BRT –con la misma frecuencia que el metro, vehículos con combustible ecológico y un carril separado con prioridad en cruces–.

Además, se insta a que se analice el diseño de redes y la complementariedad de servicios de diferente jerarquía de modos de transporte colectivo –autobús, tren de Cercanías, metro y metrobús– y su intermodalidad, a fin de definir la mejor solución. Todo ello para dar salida a un proyecto que, según el equipo de gobierno, «ha pasado de ser ilusionante a convertirse en una losa».