Una difícil decisión del TSJA

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El Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA) tendrá que pronunciarse hoy sobre el reparto de casos en el juzgado de Instrucción número 6 de Sevilla. Los tres magistrados no se han puesto de acuerdo. Mercedes Alaya, la titular del jugado, quiere ocuparse de las tres macrocausas –ERE, Mercasevilla y delito societario en el Betis– mientras que los dos jueces de refuerzo se oponen a quedarse de florero. Abogan por un reparto de los casos. De entrada, hay que lamentar que los tres jueces no hayan sido capaces de elaborar una propuesta conjunta. Alaya ha tendido un pulso y ahora es el TSJA el que tiene la última palabra. Cualquiera de las decisiones que adopte el Alto Tribunal será bien recibida si contribuye a que el juzgado, con los refuerzos acordados –además de los dos jueces, se han sumado dos tramitadores y una secretaria– comienza a coger velocidad. Alaya, por la experiencia que tiene en los casos de este juzgado, seguramente sea la persona más idónea para seguir instruyéndolos. Pero la envergadura de estos procedimientos desaconseja que esta tarea recaiga en una sola persona. El caso de los ERE acumula más de 26.000 folios. Hay 60 imputados y buena parte de éstos aún no ha acudido a declarar. Los dos años de instrucción ya se han rebasado y corre el peligro, también, de que comiencen a prescribir delitos. No es fácil que el TSJA apruebe refuerzos para un juzgado. Los efectivos humanos no sobran en la Administración andaluza. Por eso, aunque la capacidad de Mercedes Alaya esté más que probada, lo lógico es un reparto de tareas que empuje hacia adelante la instrucción.