Una protesta de alcaldes del PP por la financiación acaba en bronca política

El popular Francisco Oblaré, apartado por los escoltas de Díaz
El popular Francisco Oblaré, apartado por los escoltas de Díaz

Málaga- La asfixia de los ayuntamientos por los impagos de la Junta provocó ayer la protesta de alcaldes y concejales populares de municipios malagueños. Encerrados desde el jueves en la Delegación del Gobierno Andaluz, aprovecharon la presencia de Susana Díaz en la conmemoración del décimo aniversario del Museo Picasso para tratar de entregar un escrito en el que pedían la liquidación de las deudas pendientes, más de 16,7 millones –de IBI y Patrica–, para reinvertirla en planes de empleo. La presidenta no tuvo siquiera «cinco minutos» para atender al vicese-cretario general del PP de Málaga y vicepresidente de la Diputación, Francisco Oblaré, al salir de un céntrico hotel de la capital, lo que generó momentos de tensión. Un grupo de dirigentes del PP agitaban pancartas en las que se leía «Alcaldes encerrados. La Junta no paga», llegando incluso a increparla al salir del parking en el coche oficial. Desde el PSOE no se pararon a explicar el porqué de la negativa al diálogo y desde el secretario provincial, Miguel Ángel Heredia, al vicesecretario andaluz, Mario Jiménez, pasando por el presidente del Parlamento, Manuel Gracia, o el consejero Luciano Alonso hablaron de «acoso violento», «hostigamiento» y «actitud antidemocrática» de un PP-A que va «a la deriva». Por su parte, Oblaré resaltó que «ni son radicales ni criminales» y presentará una denuncia por lesiones tras un golpe en el costado en la desproporcio-nada reacción de los escoltas, que lo trataron «como a un terrorista». Los alcaldes abandonan el encierro.