Las diputaciones de León, Palencia y Ávila bajan el telón entre agradecimientos, lágrimas y el deber cumplido

Marcos Martínez junto a Llorente y García Bayón, en León
Marcos Martínez junto a Llorente y García Bayón, en León

Y colorín colorado, este cuento se ha acabado. Las Diputaciones de León, Palencia y Ávila bajaron ayer el telón de un espectáculo de cuatro años de duración, convulsos en el caso de la institución leonesa, tristes en la palentina y de fin de ciclo en la abulense. En apenas dos minutos, Emilio Orejas resolvía las actas de varias comisiones pendientes para dar carpetazo a una legislatura complicada, en la que la Diputación leonesa ha tenido hasta tres presidentes: la malograda Isabel Carrasco, Marcos Martínez Barazón, que llegó a estar en la cárcel mes y medio implicado presuntamente en la trama Púnica, y en los últimos meses, Emilio Orejas, quien aprovechaba este último pleno para agradecer a todos los diputados y funcionarios su esfuerzo y dedicación en estos cuatro años tan complicados para la institución. Por su parte, en Palencia, Ana María Asenjo decía adiós, entre lágrimas, a su corto periplo como presidenta -tampoco será diputada en la siguiente legislatura- con un emotivo recuerdo a José María Hernández y Domingo Gómez Lesmes, los dos miembros de la Diputación palentina, presidente y diputado, que han perdido la vida en esta legislatura terminada.

Finalmente, Agustín González se despedía ayer también como presidente de la Diputación de Ávila, tras once años al frente de la misma. Aseguraba en su intervención que deja la casa ordenada y que se marcha con la sensación del deber cumplido y con los deberes hechos. «Llegué con 40 millones de euros de deuda y me voy dejándola en 16», decía, mientras deseaba a los nuevos diputados provinciales que sigan en esta misma línea.