Cataluña

Adictos a las series

Su consumo obsesivo aumenta los niveles de dopamina, el cerebro relaciona darse un atracón de capítulos con el placer. Los expertos alertan de no aislarse y abandonar las experiencias personales diarias

Su consumo obsesivo aumenta los niveles de dopamina, el cerebro relaciona darse un atracón de capítulos con el placer. Los expertos alertan de no aislarse y abandonar las experiencias personales diarias.

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Madamme Bovary leía novelas porque no tenía Netflix. Huía de su tediosa vida a través de los libros, igual que millones de personas hoy ven series de televisión para vivir emociones ¡Y qué emociones! Luchar contra un ejército de zombies –sin sufrir rasguños–, ser infiel –sin hacer daño a nadie– o volver a ser un niño y sumergirse en la nostalgia de «Dragones y Mazmorras». La ficción, también la lectura, y si no véase Juego de Tronos que empezó siendo una saga de libros, «Canción de Hielo y Fuego», igual que House of Cards o Sexo en Nueva York, permite vivir aventuras increíbles.

Pero la inmediatez y la facilidad con la que plataformas como Netflix, Movistar o HBO permiten ver capítulos ha relegado el cine y los libros a un segundo plano y ha convertido las series en un fenómeno social. Gracias a las series, la televisión vive una nueva edad de oro. Y cineastas como J. A. Bayona (Penny Dreadful), Martin Scorsese (Broadwalk empire) o David Fincher (House of Cards) han dado el salto a la pequeña pantalla.

Existen muchas razones para engancharse a ver series. Y una es la inmediatez, constata el neurocientífico y profesor de Ciencias de la Salud de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC). «La disponibilidad inmediata ayuda a que el sistema nervioso del refuerzo, que tolera mal la demora, se active y que la personas puedan engancharse con mayor facilidad a una serie», explica.

Una encuesta de Netflix corrobora esta modalidad de consumo: sus usuarios prefieren ver una temporada entera (de media, en una semana), que un episodio por semana. De hecho, el 61 % de los usuarios de Netflix mira de dos a seis episodios el primer día de publicación de una temporada.

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Entre 2013 y 2016, el número de personas que empieza y acaba una serie el día de su estreno se ha multiplicado por veinte. Por ejemplo, cuando se estrenó la segunda temporada de «Stranger Things», 361.000 personas miraron los nueve episodios el día de estreno. El profesor Redolar explica que «ante una maratón de series, el cerebro genera dopamina, una señal química relacionada con el placer, envía sensaciones positivas al cuerpo para que continúe con esa tarea». La encuesta de Netflix corrobora que un 73 % de sus usuarios afirma tener sentimientos positivos tras un atracón de series.

A los espectadores que ven una temporada del tirón de forma casi obsesiva se les llama «binge racers». Hay 8,4 millones de personas en el mundo con este perfil. E igual que durante un atracón de series, el espectador genera dopamina, «al acabar puede sentir un vacío y cansancio, como resultado del fenómeno inmersión-evasión, sensación similar a la del consumo de sustancias de abuso», comenta Redolar.

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Elena Neira, profesora de Ciencias de la Información y de la Comunicación de la UOC añade que las series de terror y suspense son más propensas a ser consumidas de una sola vez porque «su estructura narrativa facilitan la inmersión-evasión. También explica que dejar aspecto de la trama por contar «genera más expectación». Y que las series tienen más éxito que las películas porque su formato ofrece ventajas en términos de tiempo e intensidad. «Garantizan más horas de ocio, ofrecen una gratificación instantánea periódica y crean audiencias más fieles», alerta.