Barcelonapor sí misma

Barcelona es una fuente de inspiración para autores que en ocasiones se sirven de la ficción para desvelar algunos de los misteriosos de tantos años de historia. Pero son los documentos la mejor herramienta para adentrarse en ese pasado y conocerlo de primera mano. Cuando se trata de una ciudad como la capital catalana, esa labor de selección de textos puede ser ingente. El historiador y museólogo Daniel Venteo es el responsable de buscar los más significativos documentos entre los conservados en el Archivo Municipal de Barcelona. El resultado es «Autobiografia de Barcelona», editado por Efadós y el Ayuntamiento barcelonés, un magnífico trabajo de investigación en el que es la propia ciudad la que escribe su historia. La obra será presentada hoy por el alcalde Xavier Trias y por su autor.

El libro es una oportunidad única para acceder a 540 documentos que generalmente están fuera del acceso del gran público, como planos, grabados, carteles o expedientes. El recorrido propuesto nos ayuda a viajar desde la creación del gobierno municipal autónomo de Barcelona, gracias a los privilegios fundacionales del Consell de Cent, en 1249, hasta las elecciones municipales de 1979. El volumen se estructura en una serie de apartados temáticos que ofrecen una perspectiva insólita de la ciudad y su intrahistoria.

La investigación se inicia con el gobierno de la ciudad, las raíces del Consistorio y que tiene su punto de partida en el 7 de abril de 1249, cuando el rey Jaime I concede el primer privilegio para que los habitantes de Barcelona puedan ser gobernados de manera autónoma. En el Archivo Municipal se conserva una copia de ese documento. El original desapareció, pero en el siglo XVII el notario municipal Esteve Gilabert Bruniquer hizo un traslado, lo que ha permitido que hoy pueda conocerse su contenido literal con exactitud. Igualmente resulta curioso, por ejemplo, ver una ilustración, atribuida al pintor Bernat Martorell, para el libro «Comentaris als Usatges de Barcelona», del jurista Jaume Marquilles. Es de 1448 y en ella aparecen los consejeros de Barcelona vestidos con su característica gramalla roja. Esto se complementa con materiales diversos, como los salarios del personal político y social del Ayuntamiento para el primer trimestre de 1778 o el acta de la ocupación militar de la plaza Sant Jaume por las tropas franquistas.

Pero Barcelona no solamente la han hecho sus dirigentes. Son ciudadanos la que la han construido día a día, en muchas ocasiones de manera anónima. Una de las virtudes del trabajo de Venteo es permitirnos saber cómo ha evolucionado la representación de quienes han formado parte de la urbe. Son documentos como el de un marinero que en 1407 tuvo que demostrar que vivía en la ciudad aportando el testimonio, algo normal en esa época, de sus vecinos de escalera. La fotografía también ayudará poner rostro la llegada a mediados del siglo XIX de los primeros estudios fotográficos. «Autobiografia de Barcelona» recupera la labor de algunos de esos estudios que dieron nombres de reconocido prestigio, como los famosos Napoleón.