Casi la mitad de los niños no ha visitado nunca un oftalmólogo

El 10% de la población infantil puede sufrir algún tipo de patología ocular

Los expertos creen que las primeras revisiones deben realizarse a los tres o cutaro años
Los expertos creen que las primeras revisiones deben realizarse a los tres o cutaro años

Algunas enfermedades oculares son fáciles de detectar. Sin embargo, hay otras cuyos síntomas pueden pasar desapercibidos hasta que ya es demasiado tarde. La concienciación de la sociedad, a la hora de visitar a un oftalmólogo, es poca o nula, algo que puede afectar especialmente a la población infantil que, por sí solo, desconoce que debe consultar con un especialista. De hecho, según un estudio realizado por el Instituto de Microcirugía Ocular (IMO), el 41 por ciento de los niños entre 2 y 10 años no ha visitado nunca a un especialista de los ojos.

Por segundo año consecutivo, profesionales de este centro barcelonés participaron en el Salón de Infancia, organizado durante las fiestas navideñas en Fira de Barcelona, para explicar a los más pequeños y a sus familiares la importancia de cuidar de la salud de sus ojos. De los 1.144 niños que fueron revisados, el 10 por ciento presentaba algún tipo de problema ocular que se le había detectado hasta la fecha.

Son los pediatras, o las enfermeras pediátricas, los responsables de derivar el niño a un oftalmólogo si, en una de las revisiones rutinarias, creen que algo falla. ¿Por qué, entonces, casi la mitad de los menores de 10 años no ha visitado nunca a un especialista? Por un lado, explica la doctora Ana Wert del IMO, porque en España «en las revisiones generales no se contempla la revisión ocular como obligatoria por un oftalmólogo». Sólo si el problema es evidente se deriva al especialista. Pero, algunas patologías, como la ambliopía, más conocida como «ojo vago», sólo se detectan con un examen exhaustivo. El IMO imparte desde hace unos años cursos para que los profesionales de la atención primaria detecten más y mejor posibles poblemas visuales en los pacientes pediátricos. Falta, además, que los padres sepan que si sufren un problema ocular quizás su hijos también, ya que algunos son hereditarios.

La primera revisión debe realizarse, según Wert, «a la edad de 3 años o a los 4 a más tardar». Explica la doctora que pasados los 8 años de edad, la eficacia de los tratamientos disminuye, porque la formación de la visión ya se ha completado. Por ejemplo, en la edad adulta, el estrabismo puede tratarse estéticamente con cirugía, pero la funcionalidad del ojo se habrá perdido. Otro ejemplo, si no se trata el «ojo vago» antes de los 8 años, el niño no podrá recuperar la visión total del ojo, ya que la parte del cerebro correspondiente se habrá quedado dormida.

La pérdida de interés en una actividad como dibujar o leer, acercarse demasiado a ver la TV, o un retraso escolar pueden ser síntomas secundarios de un defecto visual. Las revisiones deben ser anuales hasta los 10 años y bianuales hasta los 16 si no se ha detectado ningún problema.