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Colau salva el organigrama municipal gracias a la división entre ERC y JxCat

El Ayuntamiento cede la mitad de las comisiones a los republicanos y ahonda en la crisis entre independentistas

El Ayuntamiento cede la mitad de las comisiones a los republicanos y ahonda en la crisis entre independentistas

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La alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, salvó ayer el pleno de aprobación del cartapacio municipal con menos problemas de lo que parecía inicialmente gracias a la división de la oposición. La guerra pública que mantienen ERC y JxCat alcanza todas las esferas de la vida política catalana. Si en la Diputación de Barcelona los republicanos se quedaron fuera de los pactos ayer le tocó el turno a los neoconvergentes. Así, ERC, PP y BCN pel Canvi (Manuel Valls) apoyaron la nueva organización interna del Ayuntamiento, mientras que JxCat votaba en contra y Cs se abstrenía.

En otras palabras, el gobierno cede a ERC la presidencia de las comisiones de Economía y Urbanismo, mientras retiene Presidencia y Seguridad (PSC) y Derechos Sociales (BComú). Sobre la presencia de los grupos municipales en los consejos de administración de las empresas exclusivamente de titularidad municipal, otro tema de conflicto entre el gobierno y la oposición, el nuevo cartapacio garantiza que se mantiene y que, en el caso de BSM, reproducirá la misma proporcionalidad que el plenario municipal.

También acercaron posiciones respecto al reparto de asesores, con más personal eventual para la oposición de lo que planeaba inicialmente el gobierno. En concreto, el Ejecutivo ha sido más generoso con los grupos más pequeños. La votación ha sido por unanimidad en la composición de los consejos de administración de las empresas municipales, los sueldos de los concejales y el nombramiento de los representantes en el pleno del Área Metropolitana.

En el pleno sirvió como puesta en escena del nuevo gobierno entre BComú y PSC, que desde este martes ya es una realidad. La alcaldesa lo presentñi como «un gobierno fuerte, estable y dialogante», pero sin evitar las críticas de la oposición. «El acuerdo es la suma de una resignación y autolimitación sin concreción ni compromisos, un pacto de mínimos», señaló Ernest Maragall (ERC).

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Elsa Artadi (JXC) -que tomó la palabra en ausencia de Joaquín Forn, en la cárcel- criticó «la actitud hostil» del gobierno con JxCat por el cartapacio y recordó el apoyo de Valls a la investidura de Colau. «Segundas partes nunca fueron buenas», sentenció Luz Guilarte (Cs) quien señaló al gobierno municipal como «débil e inestable». Desde el PP, Josep Bou pidió ha pedido a Colau que no desacredite el nuevo teniente de alcalde de Seguridad, el ex director de los Mossos, Albert Batlle, y «deje hacer» a la Guardia Urbana.

El primer teniente de alcalde, Jaume Collboni, pidió a los grupos que hagan «el mismo esfuerzo» que han hecho los dos socios de gobierno para entenderse. «Pactar es de valientes, es lo que la gente nos ha pedido», añadió. Manuel Valls (BCN pel Canvi) se ofreció para impulsar «las políticas que la ciudad necesita» con «otra forma de hacer política». Colau tendió la mano a «quien tenga ganas de resolver los problemas de la ciudad».

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