«Contra el paro y la corrupción»

Unas 20.000 personas expresan en Barcelona el malestar ciudadano por las malas prácticas políticas. Críticas a la oportunista participación de ERC y PSC en la marcha

El aspecto de la Via Laietana registraba este aspecto al mediodía tras el paso de la marcha
El aspecto de la Via Laietana registraba este aspecto al mediodía tras el paso de la marcha

Miles de personas se lanzaron ayer a las calles de principales ciudades españolas para protestar por el paro, la corrupción y los recortes. La concetración de Barcelona fue la más numerosa, ya que reunió a unas 20.000 personas, según la Guardia Urbana. No es de extrañar, si tenemos en cuenta que Cataluña concentra niveles de los más altos de destrucción de empleo, recortes de los más agresivos y, sobre todo, una larga retahíla de casos de corrupción como los del Palau, Clotilde, Mercurio, Pretoria, etc. La indignación, numéricamente, parece mayor aquí que en ningún otro lado.

La virtud de la coherencia

La marcha fue convocada por la Plataforma Sindical Unitaria de los Servicios Públicos y respondía a la llamada de la Confederación Europea de Sindicatos (CES). El 14 de marzo hay cumbre en Bruselas, donde esta organización exigirá cambios a la política de austeridad marcada por la Unión Europea. Las movilizaciones de ayer eran demostraciones de fuerza.

En principio, la marcha estaba desligada de cualquier partido político, en una crítica global al sistema. Aún así, y ante la críticas de los asistentes, aparecieron el líder del PSC, Pere Navarro; el diputado de ERC en el Congreso, Joan Tardà, y la diputada por ICV-EUiA, Laia Ortiz. El primero, con el PSOE en el poder, inició la política de recortes. El segundo, con su alianza con CiU, estudia aprobar ahora sus presupuestos. «Cuantos más políticos vengan, mejor, pero si vienen aquí no pueden votar luego unos presupuestos en el Parlament que recorten. Sólo pedimos coherencia», aseguró ayer Joan Carles Gallego, líder de CC.OO: en Cataluña, durante la marcha.

Por su parte, Josep Maria Álvarez, secretario general catalán de la UGT, puso el énfasis en la corrupción y el desgarro que ocasiona el fraude fiscal en las arcas del Estado. «Es la lacra fundamental de este país, y necesitamos un pacto para atajarla. Si fuésemos capaces de recuperar lo que nos roban con el fraude fiscal, no harían falta los recortes», señaló.

La manifestación estaba convocada a las 12.00 horas en la plaza Urquinaona y a partir de allí bajó toda Via Laietana de forma pacífica y sin incidentes. La marcha estaba encabezada por una pancarta con el lema «Contra el paro y la corrupción. Ni privatización ni recortes», que portaban Álvarez, Gallego y el resto de líderes sindicales catalanes y portavoces de diferentes plataformas contra los recortes en educación, sanidad y otros servicios públicos.

Los manifestantes quisieron mostrar su descontento a través del continuado y ruidoso sonido de silbatos y bocinas, sin la necesidad de verbalizar su malestar hasta que llegaron compactos al edificio de Correos de Barcelona, al finalizar Vía Laietana. En ese momento, el actor Lluis Marco tomó la palabra como portavoz y leyó un manifiesto de denuncia del progresivo empobrecimiento de la población, los continuos recortes de los servicios públicos, la falta de transparencia y los escándalos de corrupción. «Exigimos unas políticas económicas alternativas que tengan como prioridad las personas y una apuesta clara para la regeneración democrática», señaló el actor, que no necesitó la plataforma de unos premios Goya o Gaudí para dejar clara su postura.

Un pecado muy original

El líder de los socialistas catalanes, Pere Navarro, respondió a las críticas por su asistencia afirmando que su partido es favorable a la «regeneración democrática» y que salió a la calle para «reivindicar que hay alternativas, que hay un futuro de esperanza y no de resignación, y de progreso y no de miedo». Por su parte, Tardà se atrevió a describir como «pecado original» que ERC aprobara la Ley de Estabilidad Presupuestaria de CiU.

Movilizaciones en todo el territorio catalán

A pesar de que la de Barcelona ha sido, con creces, la manifestación más multitudinaria, no ha sido una excepción y se ha repetido en otras localidades catalanas. En Girona, también convocada por la Plataforma Sindical Unitaria, se consiguió reunir a unas 3.000 personas, siempre según las estimaciones de los organizadores. Lo mismo puede decirse de Lleida, que según los convocantes reunió a otro millar de personas. la tercera ciudad catalana que se apuntó a la marcha fue Tortosa (Tarragona), que reunió a cerca de 2.000 personas.