El 30% de los antibióticos en aguas residuales no se eliminan en las depuradoras

El 30% de los antibióticos presentes en las aguas residuales no se eliminan en las depuradoras y son vertidos en los ríos, según alerta un estudio del Icra elaborado cerca de equipamientos hospitalarios.

El 30% de los antibióticos presentes en las aguas residuales no se eliminan en las depuradoras y son vertidos en los ríos, según alerta un estudio del Instituto Catalán de Investigación del Agua (Icra) elaborado cerca de equipamientos hospitalarios.

El trabajo, publicado en la revista 'Water Research', revela que las aguas residuales hospitalarias con mayores porcentajes de antibióticos, y habitualmente tratadas junto con las aguas residuales urbanas en las estaciones de depuración, solo consiguen depurarse en un 70% antes de llegar al río.

Los autores alertan sobre el hecho que en los hospitales se consume habitualmente una gran cantidad de antibióticos que, una vez administrados, se evacuan a través de los excrementos y orina, que forman parte de las aguas residuales de los hospitales.

Para analizar esta situación, un grupo del Icra ha investigado durante tres meses la presencia de diversos antibióticos de la familia de la penicilina, sulfonamida, tetraciclina y fluoroquinolona, entre otros, en las aguas residuales de un hospital.

Según la investigadora del Icra y autora principal del trabajo, Sara Rodríguez, el estudio demuestra una mayor concentración de antibióticos cerca de equipamientos hospitalarios.

"Genes de resitencia"

En el trabajo, también se evaluó la presencia de los conocidos como 'genes de resistencia a antibióticos', que se relacionan con la presencia de microorganismos resistentes a los efectos de estos fármacos y que han despertado la preocupación de los expertos últimamente, ha observado el Icra.

En el estudio del centro catalán, la concentración de estas resistencias en antibióticos en el agua de hospitales no fue significativamente distinta de las concentraciones encontradas en aguas residuales urbanas.

Se trata del primer estudio a nivel estatal que contempla el problema de la eliminación conjunta tanto de antibióticos como de genes de resistencia en depuradoras urbanas