El hombre de Mas en el Congreso tendrá que renegar de la independencia

El PP no apoyará a Jordi Xuclàs como vicepresidente de la Mesa si no rechaza de forma expresa el soberanismo.

La ruptura de Convergencia i Unió puede tener consecuencias en el Congreso de los Diputados. En teoría, esa ruptura, provocada por la deriva independentista de Convergencia, no afecta al acuerdo previo de CiU, según el cual un miembro de UDC forma parte de la Mesa del Senado y uno de CDC de la del Congreso. Y el líder de Unió Democrática, Josep Antoni Duran Lleida, así lo confirmó la pasada semana en relación al hueco que queda en el órgano de gobierno de la Cámara Baja después de que Jordi Jané haya sido nombrado consejero de Interior de la Generalitat. Un movimiento ejecutado por Artur Mas con el objetivo de aprovechar la ruptura de Unió para dar otra vuelta de tuerca al soberanismo de su Gabinete.

El mensaje que el Grupo Popular trasladó al portavoz adjunto de CiU en el Congreso, Pere Macías, fue que el PP era partidario de completar las instituciones con normalidad, también en este caso. Esto implica intentar no mezclar el funcionamiento institucional con la tensión que existe entre el Gobierno y la Generalitat en un clima preelectoral y en el que Artur Mas no da señales de que vaya a dar marcha atrás en su empeño de intentar cometer la ilegalidad de convertir los comicios de septiembre en una suerte de plebiscito sobre la independencia.

El PP se comprometió la pasada semana a cumplir los plazos sin forzar dilaciones. Pero el portavoz del Grupo Popular en el Congreso, Rafael Hernando, también dejó la advertencia, por el correspondiente canal privado, de que no puede estar en la Mesa del Congreso un dirigente independentista. Por tanto, que el PP sólo votará a quien haga una declaración expresa en defensa de la unidad de España. El mensaje a Pere Macías, cuando les trasladó la propuesta, fue escueto, pero claro: o hay una declaración previa y expresa contra la independencia o el Grupo Popular no podrá votar a su candidato. El nombre que se ha manejado es el del diputado Jordi Xuclà i Costa.

En el actual escenario de ruptura total en el que se ha embarcado Convergencia, resulta difícil esperar que alguno de sus representantes defienda una declaración mínima de principios en la que en lugar de declararse independentista se comprometa a defender la integridad nacional como representante de la Mesa del Congreso de los Diputados. «Lo lógico es que no esté por romper España alguien que quiere ser vicepresidente del Congreso, aunque últimamente estamos viendo cosas muy raras y a veces algunos son tan astutos que no sabemos dónde están», según Hernando. El listón, por parte del PP, está en que quien se presente defienda la integridad territorial española y la Constitución. Y que, en la medida de lo posible, la Mesa de la Cámara recupere la normalidad cuanto antes. Pero si no es posible, porque el candidato de Convergencia no cumple estos mínimos, el PP tiene un plan «B», que se guarda para cuando llegue la votación. En principio, el Pleno en el que se resuelva esta decisión puede que se celebre el 7 o el 8 de julio, ya apurando el final del periodo hábil parlamentario. Aunque este año el Congreso seguirá abierto en verano, por decisión del Gobierno, para dar salida a todos los proyectos legislativos que están pendientes de terminar su tramitación antes de que se disuelvan las Cámaras.

A medida que se asienta la idea de que Mas no va a rectificar su empeño de volver a adelantar las elecciones, se entra en un periodo en el que cada gesto tiene un valor especial. Por sus repercusiones en Cataluña, pero también en el conjunto nacional. De hecho, los argumentos de los que coinciden dentro del PP en sostener que sería conveniente barajar el adelanto de las generales converge en Cataluña. Aunque Rajoy no haya dado señales en esa dirección, y sí en la contraria, en la de agotar los plazos, la tesis para señalar ese camino del adelanto es que así el PP esquivaría tener que cargar hacia las generales con un resultado malo en Cataluña y con el horizonte del grave problema catalán abierto por completo en canal. Aunque también hay quien dice que ese problemático escenario podría servir a Mariano Rajoy como otro elemento movilizador de los votantes que hasta ahora no le han respondido en esta Legislatura.