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El hospital de Sant Pau comienza a imprimir corazones en 3D

Los cirujanos podrán disponer de una información única y detallada para individualizar cirugías

Los cirujanos podrán disponer de una información única y detallada para individualizar cirugías

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Hace cinco años, a un equipo de pediatras del Hospital Sant Joan de Déu, encabezados por Lucas Krauel y Jaume Mora, se le ocurrió imprimir en 3D tumores para ensayar operaciones que parecían imposibles. Con la réplica del tumor, los doctores podían ver y explorar las venas que lo rodean, practicar la operación y ganar confianza para intervenir a niños que parecían desahuciados. Empezaron haciendo las impresiones en la Fundación CIM de la Universidad Politécnica de Catalunya (UPC). Y ya entonces, su presidente, Felip Fenollosa, decía que médico debería poder imprimir en 3D, igual que tiene la radiografía al momento de un paciente que se ha roto la muñeca. Porque ante un caso crítico, tener un prototipo en 3D en la mano puede marcar la diferencia entre hacer o no la operación.

Cinco años después, los hospitales tienen ya impresoras 3D sencillas. Y poco a poco van incorporando tecnología más compleja y más cara, como la plataforma transversal de impresión 3D con equipos de última generación que acaba de estrenar el servicio de Cardiología, Cirugía Cardíaca y Cirugía Vascular del Hospital de Sant Pau.

Esta nueva tecnología está disponible para la investigación, la docencia y la aplicación clínica. De hecho, ya se ha utilizado para tratar a tres pacientes del servicio de cirugía vascular, cinco pacientes del servicio de cirugía y seis pacientes que se han sometido a una intervención de una cardiopatía compleja.

Disponer de la información anatómica en tres dimensiones de un corazón enfermo antes de una intervención quirúrgica puede marcarla diferencia entre la vida o la muerte en casos complejos. Resulta que los corazones humanos, además de tener vivencias únicas son distintos. Igual que no hay dos personas iguales, no hay dos corazones iguales. Un corazón con un defecto congénito, por ejemplo, puede tener unas características únicas e impredecibles que pueden complicar una cirugía.

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El último corazón que ha impreso esta máquina de última generación era el de un paciente ingresado en estado crítico por una complicación grave de un infarto agudo de miocardio con rotura cardíaca. La impresión del corazón dio información única y muy detallada del problema a los médicos antes de entrar en el quirófano. Con este plus de información, los cirujanos cardíacos personalizaron la intervención para reparar de formar satisfactoria el corazón dañado. Hoy, el paciente evoluciona favorablemente.

El equipo de cirugía cardíaca dice que la impresión 3D está revolucionando la manera de comprender y planificar una operación. Facilita planificar un abordaje y prever dificultades.

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