El nuevo presidente del TSJC augura «dificultades» con Puigdemont y Forcadell

Barrientos señala que la causa de la consulta del 9-N y la declaración rupturista no hacen prever una buena relación

La Razón
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El Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) eligió ayer a Jesús María Barrientos como nuevo presidente del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC) en sustitución de Miguel Ángel Gimeno. Se trata de un magistrado miembro de la asociación centrista de jueces y magistrados Francisco de Vitoria, más conservador que su predecesor y muy crítico con el independentismo, aunque su ideología puede leerse como una especie de tercera vía.

En el informe que expuso el pasado 12 de febrero ante el CGPJ para aspirar a la presidencia del TSJC, Barrientos se mostró «preocupado» por la situación de la política catalana, sobre todo, por la actitud del Govern y su firme intención de romper con España. De hecho, si el presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, y la presidenta del Parlament, Carme Forcadell, persisten en tirar adelante el proceso soberanista, auguró «serias dificultades en el mantenimiento de los cauces normales de las relaciones» con ambas instituciones. Advirtió de que si se verifica un escenario de ruptura, las relaciones entre el TSJC y la Generalitat estará condicionada por «criterios de excepcionalidad» para ajustarse a la legalidad vigente. Se refería, sin citarlo explícitamente, al texto de ruptura aprobado por el Parlament el pasado 9 de noviembre y a la posibilidad de que se desoigan las leyes.

Además de ser el encargado de ejecutar las órdenes del Tribunal Constitucional (TC) sobre el proceso soberanista, en sus manos recae la responsabilidad de impulsar la causa por la consulta independentista, por la que están imputados Artur Mas y las ex conselleras, Joana Ortega e Irene Rigau. La causa está en la última fase de instrucción.

Pese a no esconder que teme tener «dificultades» con Puigdemont y Forcadell, mostró su «disposición absoluta a procurar mantener una relación fluida» tanto como con la Generalitat como con el Parlament, entre otros.

Barrientos fue elegido por tres votos más que el hasta ahora presidente del TSJC, el progresista Miguel Ángel Gimeno, que obtuvo nueve votos a favor de su reelección. El tercer candidato en discordia, el presidente de la Audiencia de Girona, Fernando Lacaba, de la conservadora Asociación Profesional de la Magistratura, no consiguió ningún apoyo.

Los tres, durante su examen ante la Comisión Permanente del CGPJ, aseguraron que no contemplan un escenario de ruptura en Cataluña y garantizaron que los órganos judiciales harán cumplir la ley.

Su primer gran examen será el proceso por la consulta soberanista del 9-N de 2014. Barrientos afirmó que se compromete a mantener una «defensa a ultranza» de las decisiones de los jueces en Cataluña para que éstos no se sientan «perturbados en la toma de decisiones».

Su elección despertó aplausos y reticencias. El ministro del Interior en funciones, Jorge Fernández Díaz, le deseó lo mejor porque «lo que nos jugamos en Cataluña es muy importante: nada más y nada menos que la unidad de España». El juez suspendido y senador de ERC, Santiago Vidal, calificó a Barrientos de «reaccionario».