El Parlament se obstina en rechazar la implantación del bilingüismo

El debate lingüístico nunca desaparece en Cataluña, pero en las últimas semanas siempre está en primer plano. La reforma educativa que impulsa el Gobierno –conocida como la ley Wert– ha desatado una reacción airada de la Generalitat, que se niega a corregir ni un solo punto del sistema que consagra el catalán como lengua vehicular en la enseñanza. El conflicto se trasladó ayer al Parlament, donde el PP presentó, una vez más, una moción para obligar a la Generalitat a cumplir con las sentencias del Tribunal Supremo (TS) y del Tribunal Superior de Justicia (TSJC) en la línea de equiparar el castellano al catalán como lengua vehicular. La iniciativa fue rechazada con los votos de CiU, ERC, PSC, ICV y CUP.

El debate parlamentario mezcló argumentos jurídicos y políticos. Los partidarios de la inmersión defendieron que la implantación del catalán como lengua vehicular ha sido exitosa y subrayaron que los alumnos catalanes acaban con un conocimiento del castellano similar al del resto de alumnos españoles. «El sistema funciona, pero no porque lo digamos nosotros, sino porque incluso el Ministerio, en el año 2009, hizo una prueba de evaluación en cuarto de primaria con 1.583 alumnos y el resultado fue que los alumnos catalanes están por encima, entre otros, de Extremadura y Andalucía», dijo el diputado de CiU Antoni Balasch.

La combativa diputada del PP María José García Cuevas negó estos argumentos. «El nivel de castellano de los niños catalanes no es superior a la media española. Esto no se aguanta con un mínimo de sentido común porque con tres horas de enseñanza de una lengua no se puede tener un nivel superior», replicó.

García Cuevas también cuestionó los datos esgrimidos por CiU citando al Ministerio porque estas evaluaciones, explicó, se realizan a partir de una muestra de escuelas que selecciona la conselleria de Enseñanza. «Las pruebas no evalúan la expresión oral, no se pasan las mismas pruebas en toda España, aquí las corrige la conselleria y algunos enunciados se traducen al catalán. No aportan datos fiables», sintetizó la parlamentaria del PP.

El PP contó con el respaldo de Ciutadans, que criticó a los nacionalistas por sostener que el castellano dividiría a la sociedad. «Ustedes dicen que rompe la cohesión social, como si la inmersión lingüística fuera el único sistema pedagógico posible para garantizar el aprendizaje del catalán. Esto es otra falsedad pedagógica», dijo Carlos Carrizosa.

El diputado de la CUP David Fernández escenificó su rechazo a la postura del TS y del TSJC arrugando en la tribuna una resolución judicial que le entregó García Cuevas, mientras que el PSC citó una sentencia del TC que avala el catalán como centro de gravedad en la escuela.