El pregón de la Mercè reivindica la Barcelona olvidada y popular

El escritor Javier Pérez Andújar rehuye la polémica sobre su elección y proclama que «no nos dejaremos desposeer de nuestro derecho a ser de Barcelona, cada cual a su manera».

Pérez Andújar levantó el puño al mencionar Sant Adrià, su lugar de nacimiento.
Pérez Andújar levantó el puño al mencionar Sant Adrià, su lugar de nacimiento.

El escritor Javier Pérez Andújar rehuye la polémica sobre su elección y proclama que «no nos dejaremos desposeer de nuestro derecho a ser de Barcelona, cada cual a su manera».

En un tiempo en que la política ha invadido todos los aspectos de la vida catalana cotidiana, encontrar un oasis de tranquilidad se antoja una tarea harto difícil. Ni siquiera el pregón de las fiestas de la Mercè se salva por mucho que el pregonero se esfuerce. No tanto por sus palabras, sino porque sus opiniones no caben en el independentismo bienpensante, que prefirió arrejuntarse alrededor de su propio pregón. Y eso les privó del viaje a las nostalgias barcelonesas del siglo XX que el escritor y periodista Javier Pérez Andújar tenía preparado a los presentes. Pérez Andújar se las ingenió, pues, para crear su propio oasis en «la ciudad de los tebeos y las fábricas».

El escritor echó mano de la memoria colectiva para reivindicar la Barcelona rebelde, la ciudad de los prodigios, la rosa de fuego, la ciudad de las editoriales y los tebeos, la de los obreros que construyeron la ciudad o la patria chica de la rumba. Las diferentes barcelonas, en definitiva, que alberga Barcelona. «Por mucho que quieran desmantelar estos paisajes, la gente de Barcelona no se va a dejar desposeer del derecho a ser de Barcelona, cada cual a su manera. ¡Barceloneses del mundo uníos!», resumió el escritor.

La elección de Barcelona como ciudad de la literatura le sirvió a Pérez Andújar para desear felices fiestas de la Mercè a los lectores. A los que leen desde «las enciclopedias ilustradas hasta los mamotretos de los amigos, pasando por los cuentos de hadas o los fanzines». Y a los escritores, claro, «que maquetan como gatos con un ratón en la mano», pero también a aquellos «que prescindieron de sus nombres para publicar novelas populares». Y muy especialmente «a las escritoras que fueron condenadas a esconder su propio género». La Mercè, al fin y al cabo, es una fiesta popular. Entre los géneros más populares y denostados se encuentra, sin lugar a dudas, el cómic. O el tebeo, «que en 2017 cumplirá cien años», recordó. Y la Ciudad Condal ha sido la cuna del cómic en España, con la editorial Bruguera, con las revistas satíricas como el Papus y dibujantes inolvidables como Francisco Ibáñez, Josep Escobar o Manuel Vázquez. «Toda Barcelona está metida en sus tebeos. Es una ciudad escrita con la caligrafía de los sueños», señaló Pérez Andujar. «Por sus calles –prosiguió- Don Quijote se topó con una imprenta de la que salían ejemplares piratas de sus andanzas».

O a la ciudad invisible: «Felices fiestas de la Mercé a los obreros que construyeron la ciudad y el Estado de Bienestar. Para eso eran mano de obra que sacaba fuerzas de su pobreza». Pero también a la rabia de Barcelona, « a los grupos de rock y de punk de los chavales que se despellejaron por escuchar a estos grupos, cuando el punk todavía no era un reclamo de galerías de arte», apuntó. El pregón, en resumidas cuentas, que Barcelona requería.

Por otro lado, el pregón independentista. Mientras Pérez Andújar desplegó sus mejores palbras para elgiar a Barcelona inclusiva, luchadora y cosmopolita; el humorista Toni Albà aprovechó para cargar contra el propio Pérez Andújar por sus opiniones políticas. El escritor quizás no cabe en la Barcelona independentista pero Albà siempre tendrá un lugar e la ciudad de los prodigios.