El rey de la historieta

Estos días se está hablando de una recuperación editorial de primer nivel. Sí, es un verdadero acontecimiento porque resulta que vuelven a las librerías las aventuras de los gemelos Zipi y Zape, su padre don Pantuflo y su madre doña Jaimita. Y vuelven rescatando las páginas dibujadas hace años por el maestro Josep Escobar, fallecido hace 25 años.

Escobar fue el rey de la historieta, alguien capaz de transformar en tebeo algunos de los aspectos más sórdidos de la España franquista, como la escasez de alimentos y que personificó en un personaje tan maravilloso como Carpanta, además de hacer mofa de la relación entre suegra y yerno de la mano de
doña Tula.

Escobar era un genio del humor, un verdadero maestro que daba cursos sobre cómo hacer caricaturas o plantaba cara a Disney haciendo su particular versión en dibujos animados de Cenicienta. Pero con Zipi y Zape logró su obra maestra, crear unos personajes –los traviesos gemelos que plantan cara a la autoridad– que han sido copiados hasta la saciedad, aunque sin llegar a los niveles de excelencia de Escobar. Creo que todos los lectores de esas historias han pensado alguna vez en un profesor tan sabio como don Minervo, en un compañero de clase tan listo como Sapietín o en otro tan malo como Peloto. Sí, Zipi y Zape siguen tan frescos como siempre cuando se leen sus viñetas, aunque puede que algún lector joven no se identifique con la fascinación de los gemelos por la bicicleta: ahora la cosa está en los patinetes.

Y un detalle que a lo mejor no sabrán. Escobar estuvo al pie del cañón hasta el final y uno de sus últimos guionistas fue, nada más y nada menos, Manuel Vázquez Montalbán. Los dos realizaron las aventuras políticas de Zipi y Zape, pero eso es otra historia.