El Teléfono de la Esperanza está «desbordado» tras atender casi 20.000 llamadas en un año

La Razón
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Barcelona- Hace 45 años que se creó el Teléfono de la Esperanza, una organización que al otro día de la línea ofrece apoyo a aquellas personas angustiadas e informarles de los recursos que están a su alcance para salir del bache, y hasta ahora nunca había sido tan requerida su ayuda. Tanto es así que Maria Rosa Buxarrais, presidenta de la Fundación Ayuda y Esperanza, responsable del servicio, admitió a Ep que la entidad está «desbordada». En un año, el pasado, batieron su «récord histórico» de llamadas atendidas, en total fueron 19.935, un 14 por ciento más que en 2011.

A pesar que la fundación también se ha visto afectada por la crisis, es ahora cuando más es necesario su servicio. La situación económica y sus consecuencias en la vida de muchas personas las ha arrastrado a un estado de angustia vital del que es difícil salir sin ayuda.

La principal preocupación, explica Buxarrais, es «todo aquello relacionado con las relaciones entre adultos», como las peleas derivadas de los problemas económicos, la angustia en el entorno laboral o el rechazo social. Algunas de las personas atendidas llamaron cuando habían llegado ya «al límite». Unas 200 personas manifestaron deseos suicidas, apunta Buxarrais. Tras una primera atención telefónica, todos fueron derivados a un profesional. De hecho, el 42 por ciento de las personas que acudieron al Teléfono de la Esperanza admitieron sufrir una enfermedad mental, la mayoría depresión o ansiedad, aunque «lo más común entre todas las personas son los apuros económicos, que derivan en muchos otros problemas».

El 73 por ciento de las llamadas las realizó un mujer, de entre 31 y 70 años, soltera o viuda (el 53 por ciento) y residente en la provincia de Barcelona (el 50 por ciento), según el perfil elaborado por la Fundación Ayuda y Esperanza. Estas mujeres encontraron al otro lado del teléfono a uno de los 200 voluntarios que están formados para contener la angustia e informar de los recursos públicos a su alcance. «Ellos no juzgan, sino que atienden y acompañan de forma incondicional a quienes les hablan», explica la presidenta de la entidad.

La labor de este apoyo telefónico fue reconocido por la Generalitat con la Creu Sant Jordi en el año 2009.