«Espero inspirar a la gente: si nosotros hemos podido, ellos también»

Tiene 19 años y estudia piano y composición en el Liceo. Es la promotora de un concierto solidario para recaudar fondos para la investigación del cáncer infantil

Rocío Soler, impulsora de «Luces Solidarias»

Rocío Soler tiene 19 años y estudia piano y composición en el Liceo. Es la promotora de un concierto solidario para recaudar fondos para la investigación del cáncer infantil

–¿Qué es Luces Solidarias?

–Es un equipo de gente joven muy unido y lo construimos para organizar el segundo concierto benéfico Luces Solidarias. El primer concierto no estaba organizado por un equipo, simplemente lo llevaba yo sola y de cara a este segundo concierto, como quería mejorarlo, decidí que necesitaba ayuda, apoyo y colaboración. Así, reuní a un equipo de gente joven, personas con las que a priori no tenía una amistad, pero sabía que eran quienes encajaban en mi equipo. Les pedí ayuda y en seguida respondieron; ahora somos un equipo muy unido y todos vamos a por el mismo objetivo y con muchísima ilusión. Necesitaba conocimientos, porque yo estudio piano, canto y composición y necesitaba personas que supieran de marketing, comunicación, publicidad... Además, un equipo no es una persona que anda sola, es mucho más seguro y nos sentimos más fuertes.

–¿Qué es lo que le motivó a poner en marcha esta iniciativa solidaria? ¿Por qué un evento para recaudar fondos para el laboratorio de investigación del cáncer infantil?

–El año pasado empecé primero de carrera y eso conllevó muchos cambios y pasé los primeros tres meses un poco inestable. Entonces, un día me llegó un anuncio sobre una nueva campaña del Hospital Sant Joan de Déu y espontáneamente decidí hacerme voluntaria. Pensé que prefería dedicar mi tiempo a esto que a estar con el ordenador todo el día. Así, fui a una sesión informativa en el hospital y ahí fue el momento de decir: «Yo todo esto no lo sabía». No sabía que de todos los fondos que se recaudan en un año en España para la investigación del cáncer, sólo un 2% se destina al cáncer infantil. Es verdad que hay menos casos que de cáncer en adultos, pero también hay casos y son niños y, por lo tanto, ellos también necesitan seguir avanzando en la investigación. Entonces pensé que lo que yo sabía hacer bien era cantar y lo relacionado con la música y decidí hacer un concierto benéfico.

-El 20 de marzo celebran la segunda edición de este proyecto, el segundo concierto. ¿Cómo fue el primero?

-Fue bastante diferente. Era muy novata, no tenía ninguna experiencia en organizar eventos y yo sola fui a hablar con la Fundación de Música Ferrer-Salat.Tuve una reunión de unos 20 minutos con el presidente de la entidad y me cedió el auditorio del conservatorio del Liceo. Ya tenía un sitio donde celebrar el concierto pero me faltaba crear una banda, formada por gente joven, por estudiantes como yo, que lo pudieran vivir todo de la manera más parecida a cómo lo podía estar viviendo yo. Tardé cinco días en formar la banda, no me costó nada convencerles y son los mismos músicos que en este segundo concierto. Es gente que estudia conmigo. Entonces llegó el momento de los ensayos y la venta de entradas. Yo tenía que reunir a 400 personas y lo que más me funcionó fue el boca-boca. Al final se vendieron todas las entradas en dos semanas y el donativo total fue de 7.800. Eran entradas que se vendían a 10 euros, así que realmente tendría que haber recaudado 4 mil euros, pero entre donaciones de personas y la Fundación Ferrer-Salat superé mis previsiones.

–Con aquel primer concierto, ¿qué aprendió?

–Aprendí que está muy bien tener ideas y llevarlas a cabo pero que necesitaba ayuda, asesoramiento, un equipo. El primer concierto me había salido muy bien, estaba muy contenta con el resultado, sobre todo con la recaudación, pero había muchos detalles que se podían mejorar y explotar más esta idea, llevarla más hasta el final porque funcionaba.

–¿Qué previsiones tienen para este año?

–En cuanto a difundir el mensaje, queríamos que éste llegara a mucha más gente y lo estamos consiguiendo. Además, en el primer concierto no conté con ninguna empresa colaboradora, al margen de la Fundación Ferrer-Salat, porque tampoco llamé a la puerta de nadie más, pero en este segundo concierto son varias las empresas que colaboran con el proyecto. Previsión en cuanto a donativo, nosotros queremos recaudar el máximo dinero posible pero nos marcamos como cifra los 15 mil euros. En la sala Oriol Martorell del Auditori de Barcelona, donde haremos este año el concierto, caben 200 personas más que en la del año pasado, que tenía una aforo de 400 personas, y las entradas son a otros precios.

–¿En qué va a consistir el evento? ¿Qué están preparando?

–Estamos preparando muchas sorpresas, muchas cosas nuevas. Se trata de un show musical, cuyo género principal es el pop, pero como nosotros somos estudiantes de jazz, gospel y soul, todas las canciones son versiones que tienen influencias de estos estilos. Sabemos que va a venir un público muy distinto y queremos que todo el mundo, en un momento u otro, se sienta identificado con la música. También queremos poder transmitir el mensaje que llevamos trabajando todos estos meses. Así, habrá una pequeña intervención mía junto a mi equipo, cosa que no hubo en el primer concierto, para decir a la gente que con este proyecto hemos aprendido que la gente que está sana y tiene la suerte de no sufrir ni cáncer ni otras enfermedades, debemos ayudar a las personas que sí que lo sufren; aunque no podemos identificarnos con la enfermedad que ellos sufren porque no la vivimos, podemos ayudarles. Eso es lo que tenemos que transmitir al público, que ha de disfrutar con la música, desconectar y estar pendiente del escenario.

–Creo que además han aceptado un reto muy especial

-Hace unos meses recibí un mail del presidente de una fundación que me proponía un reto: si nosotros conseguimos recaudar 12.000 euros netos, es decir casi 17 mil euros brutos, con el concierto, la fundación se compromete a darnos 12 mil euros más para poder donar al hospital 24 mil euros limpios. Confiamos en conseguirlo, es nuestra meta, pero en el caso en que no lo consigamos, tenemos claro que lo que hacemos lo hacemos para ayudar, no por conseguir esa cantidad.

–Éste es un proyecto promovido por gente muy joven ¿Creen que son un referente?

-Esta iniciativa principalmente es una lección para nosotros. Empecé este proyecto un poco a ciegas, cuando reuní al equipo ellos también lo estaban y quienes estamos aprendiendo más somos nosotros de nuestros errores y también de lo que estamos haciendo bien y no sabíamos que éramos capaces de hacer. Aunque es verdad que esperamos que la gente se inspire y piense que si nosotros, que somos jóvenes e inexpertos, hemos podido hacerlo, ellos también.