Política

«Estimat Joan Sales»

LA RAZÓN consulta los documentos personales del escritor y editor después de que fueran depositados esta semana en la Fundació Mercè Rodoreda, con abundante documentación sobre el autor de «Incerta glòria» y autores como Joan Fuster o Llorenç Villalonga

El de Joan Sales es un impresionante archivo en el que se guardan las muchas cartas que el escritor y editor mantuvo con autores como Mercè Rodoreda, Llorenç Villalonga, Joan Fuster o Xavier Benguerel
El de Joan Sales es un impresionante archivo en el que se guardan las muchas cartas que el escritor y editor mantuvo con autores como Mercè Rodoreda, Llorenç Villalonga, Joan Fuster o Xavier Benguerel

Joan Sales fue una de las mejores cosas que le sucedió a la literatura catalana tras el final de la Guerra Civil. A él le debemos una de las mejores novelas sobre el conflicto bélico, una obra maestra llamada «Incerta glòria».

Joan Sales fue una de las mejores cosas que le sucedió a la literatura catalana tras el final de la Guerra Civil. A él le debemos una de las mejores novelas sobre el conflicto bélico, una obra maestra llamada «Incerta glòria». A ello se le suma una apasionante y apasionada labor poniendo en marcha un sello llamado Club Editor y en él que se dio voz a autores decisivos como Llorenç Villalonga, Blai Bonet o, sobre todo, Mercè Rodoreda. Es precisamente la fundación que lleva el nombre de esta última, hoy integrada en el Institut d'Estudis Catalans, donde se ha depositado el archivo de Joan Sales y que durante años ha guardado la familia del escritor y editor.

Hablamos de uno de los legados más importantes de la literatura catalana, especialmente por el copioso epistolario que Sales mantuvo con Llorenç Villalonga, Xavier Benguerel, Ferran de Pol o Mercè Rodoreda. Es una historia que merece ser estudiada y que ahora será objeto de un importante estudio, catalogación y digitalización. Será, más o menos, dentro de un año cuando todo este fondo esté totalmente accesible a los estudiosos que pasen por la Fundació Mercè Rodoreda.

Se cumple de esta manera la voluntad de la familia de Sales, de cuyo fallecimiento se cumplen ahora treinta años. Fue el pasado lunes cuando se firmó la cesión de una documentación que permite que vuelvan a reencontrarse el editor y su autora principal en Club Editor.

Así lo cree Maria Bohigas, nieta de Joan Sales y responsable en la actualidad de Club Editor. En declaraciones a este diario, Bohigas comentó que la decisión de ceder el archivo viene «tras hablar con mi madre. Estos documentos siempre se han podido consultar, pero el hecho de que estuvieran en un domicilio particular hacía que para muchos fuera una especie de barrera. Nos parecía que todo esto debía estar en unas manos que permitieran el estudio e hicieran divulgación por lo que buscamos el archivo que pensamos era mejor para este cometido. Le hicimos la propuesta a la Fundació Mercè Rodoreda porque todo aquel que ha ido a esta institución para consultar sus fondos ha quedado encantado. Es una decisión que teníamos clara desde hacía unos años».

Los papeles dibujan un recorrido que nos lleva hasta los años de la Segunda República y la Guerra Civil, gracias a la correspondencia que Joan Sales mantuvo con sus padres y Núria Folch, la que luego sería su esposa. Dentro de este apartado son especialmente importante las cartas que Sales mantuvo con Mercè Figueras, la que fue musa de su amigo el poeta Màrius Torres.

Tras la derrota republicana, Sales y su familia marcharon al exilio. De esa etapa son los cuadernos que empleó para las clases que daba en República Dominicana, textos de una precisión absoluta y en los que se incluyen ilustraciones de los más diversos temas también realizados por el mismo Joan Sales. A ello hay que sumar las cartas a Maria Planas, directora del sanatorio de Puig d'Olena –donde murió Màrius Torres– y Mercè Figueras. Son documentos que nos ayudan a conocer de primera mano los ersfuerzos de Sales por comenzar la publicación de la obra de Torres poco después del fallecimiento del poeta.

Ya de vuelta en Cataluña, Joan Sales emprendió la puesta en marcha, junto con Xavier Benguerel, de la editorial Club Editor. En el sello vieron la luz títulos como «Incerta glòria», de Sales; «La plaça del diamant», de Mercè Rodoreda; «Bearn», de Llorenç Villalonga; «K.L. Reich», de Joaquim Amat-Piniella; o «El mar», de Blai Bonet. De este periodo es la gran correspondencia cruzada entre Joan Sales y Mercè Rodoreda, aunque en el archivo también se pueden encontrar las misivas con Joan Fuster, Ferran de Pol, Llorenç Villalonga o Xavier Benguerel. A ello se le suma la correspondencia con los agentes literarios y los traductores que nos ayudan a dibujar la divulgación de la literatura catalana en el exterior en este tiempo.

«Esto no es solamente el archivo de un hombre de letras que construye una obra sino que también de alguien que quiso ser un pacífico notario y decide defender el país que ha conocido. Pierde la guerra y buca la manera de continuar el combate. Eso es lo que hace convirtiéndose en editor, escribiendo “Incerta glòria” o publicando a Màrius Torres», recuerda Maria Bohigas. Esta documentación permite seguir esos pasos y continuar labor que emprendieron autores como Montse Casals, pionera en el estudio de Rodoreda y Sales.

Una de estas líneas de trabajo la podemos encontrar en las cartas entre Sales y su socio Benguerel en Club Editor. Alguna de ellas nos permite conocer un proyecto que no fraguó, como el de editar en catalán los autores catalanes que publicaban en castellano, como Juan Marsé.

Gracias a Maria Bohigas podemos reproducir estas misivas de noviembre de 1960 en las que el editor apunta sus impresiones tras hablar con Carlos Barral durante la presentación de «Encerrados con un solo juguete» de Juan Marsé. «Jo hi vaig anar a parlar francament amb en Carlos Barral (que és tan català com tu i com jo) de la nostra idea de la doble edició dels novel·listes catalans. En Carlos Barral és un noiet amb aspecte de snob, amb barbes, que sembla un bon xicot i que es va interessar per la idea (o al menys tingué l'amabilitat de fer veure que sínteressava) i vam quedar que un matí en parlariem amb calma ell i jo», escribe Joan Sales el 25 de noviembre de 1960.

Cinco días más tarde, el editor vuelve a ponerse en contacto con su amigo para comuinicarle que «em vingué a veure espontàniament, al meu despatx d'Ariel, en Joan Marsé, per dir-me que li havia fet tantíssima impressió el que jo els havia dit –a ell, en Barral, en Petit i Pere Espinosa–, relativament a l'obligació que tenim els catalans de no deixar morir la nostra literatura, i que en efecte la idea de la doble edició ho hamortitzava tot».

Por desgracia, aquel proyecto que podría haber sido precedente de muchas cosas, no se ejecutó.