Historia

Joan María Thomàs: «Para Franco habría sido muy difícil poder domesticar a José Antonio»

Con «El gran golpe», editado por Debate, analiza el llamado «caso Hedilla» sobre la lucha por el poder en Falange en 1937. Da la sensación de que ha tenido que partir de cero por tratarse de un tema muy tergiversado y mitificado.

– En este libro, una vez realizada la visión general que hice en dos trabajos anteriores –«La Falange de Franco» y «Lo que fue la Falange»– me planteé con éste el primero de una serie. Será una revisión de una serie de momentos culminantes de la relación del Falange con el estado franquista. «El gran golpe» se refiere a la primera gran crisis en las relaciones entre Falange y el régimen de Franco en su etapa inicial. Después vendrá otro libro sobre las crisis de los años siguientes. Parto de la necesidad de hacer una aproximación académica, rigurosa, a un hecho como el de la unificación que solamente se había tratado desde lo que llamo la «falangística», es decir, los estudios hechos por los propios falangistas.


– ¿Cómo se podría definir a Hedilla, alguien que tiene un final bastante triste?

– Sí, es muy triste su final. Diría que es alguien que vive una tragedia personal y familiar. Mi interpretación sería que Hedilla fue puesto como jefe de Falange, durante los primeros nueve meses de la guerra, porque ninguno de los altos dirigentes podía sospechar que en un momento determinado tuviera aspiración de sustituir a José Antonio. De hecho, dirigentes ambiciosos, como Andrés Redondo, el hermano de Onésimo, fueron apartados de la dirección de Falange. Una vez situado en su lugar, Hedilla demostró que era bastante más político. Vio claro que venía una unificación y que valía la pena aprovecharse al máximo. Contrariamente al mito, contribuyó a conseguir que el partido unificado fuera un clónico del partido inicial. Lo que pasa es que estos contactos con Franco y su entorno, así como su voluntad de ser segundo jefe nacional, llevaron a todo el grupo de los Primo de Rivera a conspirar contra él e intentar destituirlo. Cuando no lo consiguieron, lo empujaron a una actitud de no aceptar la unificación. Allí se encontró entre la espada y la pared. Se dio la paradoja que fue condenado, mientras que quienes lo empujaron a resistirse fueron promocionados. Quedó como un «fleco» con cuatro años de cárcel y cinco confinado.


– ¿Intentó que Franco lo compensara después de la guerra?

– Sí, quiso que anulara el proceso, pero no logró nada, salvo pequeñas compensaciones. en los 60 y 70 comenzó el mito alrededor de su persona como figura pura e incontaminada ante la Falange prostituida.


– Si José Antonio Primo de Rivera no hubiera sido ejecutado en noviembre de 1936, ¿podemos especular que hubiera pasado de presentarse en la Salamanca de Franco?

– Habría dos posibilidades. Por un lado que fuera el hombre que era. Es decir, no habría aceptado una incautación de su partido por Franco, como así fue. Puede que, como Fal Conde, hubiera tenido que exiliarse en Portugal. La otra posibilidad, siendo político y realista, habría aceptado la unificación aunque pasado un tiempo, como hicieron los carlistas, mostraría su desencanto y habría acabado con problemas. José Antonio tenía un fuerte contenido mesiánico y estaba convencido que debía liderar España. Habría sido muy difícil domesticarlo.


– Lo que sucedió en 1937 en Salamanca, ¿se puede definir como una guerra civil dentro de la guerra civil?

– No, pese a que se han definido con los llamados hechos de mayo de 1937. No tienen la misma entidad porque no son situaciones comparables. El poder de la Falange no es como el que tenía la CNT-FAI en Cataluña.


– Sin embargo, en Salamanca incluso hay dos muertos.

– Sí, pero no son muertos de una guerra civil sino el fruto de las tensiones internas dentro de Falange. Lo único que he encontrado y se explica en el libro es que algunos falangistas intentaron retirar tropas del frente para enviarlas a Salamanca. Eso habrían sido palabras mayores. Los militares cortaron todo esto de golpe. Esa es una evidencia que se explica por primera vez.


– ¿Queda algo del hedillismo tanto tiempo después?

– Cuando muere Franco hubo el intento de crear grupos hedillistas. Han pasado 35 años y todo esto es ya un tema histórico. En alguna web aún se mantiene ese mito.