Josep Bros sopla velas en el Liceu

El tenor celebra este domingo el 25 aniversario de su debut en el coliseo barcelonés con un recital lírico

El tenor celebra este domingo el 25 aniversario de su debut en el coliseo barcelonés con un recital lírico

El 9 de noviembre de 1992 los espectadores del Gran Teatre del Liceu esperaban escuchar a Fernando de la Mora actuando en la ópera «Anna Bolena». Pero una cancelación hizo que fuera sustituido por un debutante llamado Josep Bros. Fue el inesperado inicio de una de las grandes voces de la lírica actual, un tenor que ha logrado el reconocimiento internacional, pero que siempre ha tenido el Liceu como su casa. Con motivo del aniversario de esa efeméride, este domingo Bros ofrecerá un recital en esta casa barcelonesa, donde interpretará áreas de Donizetti, Verdi, Massenet, Cilea, Sorozábal o Toldrà, entre otros, aunque puede que también haya espacio para alguna sorpresa.

Bros explicó ayer, en un encuentro con medios de comunicación, que «siento el Liceu como si fuera mi casa. Esta casa solamente me ha dado satisfacciones. Desde que debuté aquí lo único que he intento hacer es mejorar cada día, disfrutar y hacer disfrutar al público transmitiendo mis emociones».

El tenor reconoció que su interés por la ópera nació precisamente en el Liceu cuando asistió a una producción de «L’elisir d’amore», que tenía como principales voces las de Alfredo Kraus y Carlos Chausson, siendo esta última la que más le impresionó. «Fue todo espectacular, especialmente Chausson que me impactó», recordó ayer.

A lo largo de estos 25 años. Josep Bros ha interpretado y cantado más de 60 papeles debutantes desde el bel canto al repertorio de Verdi y Puccini pasando por títulos franceses y Mozart, además de las grandes obras de la zarzuela. En el Liceu ha estado presente en 26 producciones y conciertos en montajes como «Lucia di Lammermoor» (1999-2000) o «La Favorite» (2002-2003).

El gran cantante reconoció que en este tiempo han cambiado las cosas para la ópera, aunque ésta vive en la actualidad «un momento de precipitación y aceleración» que «no beneficia a la voz». Por todo ello comentó que «el esfuerzo de un cantante lírico es equiparable al de un deportista de élite, que constantemente está ejercitando su voz o su musculatura, respectivamente, y que necesita sus períodos de descanso».

Cuando se le pregunta a Bros por alguna particularidad del público del Gran Teatre del Liceu, el tenor responde que «todos los públicos son diferentes y siempre hay un elemento que cambia en los teatros. El del Liceu es muy entendido y respetuoso», dijo añadiendo que en el coliseo barcelonés «todo fluye perfectamente». El domingo rubricará esa buena relación con su público.