La campaña más convulsa: protestas a diario y concentraciones el día de reflexión

Tsunami Democràtic llama a boicotear el 9-N con manifestaciones a favor de la autodeterminación. En el terreno político destaca el estreno de la CUP y la división crónica del independentismo

Tsunami Democràtic llama a boicotear el 9-N con manifestaciones a favor de la autodeterminación. En el terreno político destaca el estreno de la CUP y la división crónica del independentismo.

Por primera vez en la Historia reciente, una campaña electoral se juega más en la calle que en los mítines. La convulsa situación que vive Cataluña desde 2017 y la sentencia del juicio del «procés» han trastocado definitivamente unos comicios atípicos, que llegan con el independentismo en el foco por las grandes movilizaciones ciudadanas y los disturbios de las últimas semanas.

Actores como los Comités de Defensa de la República, Tsunami Democràtic o Pícnic per la República planean protestas y acciones a diario con la vista puesta en el 10-N. La propia jornada de reflexión, los mítines de Pedro Sánchez o la visita del Rey Felipe VI y su heredera el lunes a Barcelona son fechas marcadas en rojo en un calendario donde también hay acciones exprés, cortes de carreteras –ayer, por ejemplo, decenas de personas cortaron la avenida Meridiana en plena operación salida– y protestas coordinadas, como las «castañadas contra España» de los últimos días.

En este sentido, la plataforma Tsunami Democràtic ha llamado ya a «desobedecer» a la Junta Electoral Central (JEC) organizando actos políticos el próximo 9 de noviembre, jornada de reflexión previa a las elecciones del 10-N, para pedir al Estado que «reflexione» sobre «su incapacidad para dialogar». «Llamamos a todas las ciudades, pueblos y barrios del país a autoorganizar una jornada de actividades culturales, políticas y festivas el día 9 de noviembre de las 16.00 a las 22.00 horas», ha concretado el movimiento.

En concreto, el movimiento que ya bloqueó los accesos al aeropuerto de El Prat el día de la sentencia del “procés” ha convocado concentraciones “por los derechos, la libertad y la autodeterminación” para la tarde del 9 de noviembre, jornada de reflexión, en la plaza de Catalunya de Barcelona y en otras plazas. El lema del acto será “Spain Sit And Talk” (España, siéntate y habla).

Antes, concretamente para el lunes, Arran ha reclamado a los CDR movilizarse para «impedir» la visita del Monarca a la capital catalana con motivo de la entrega de los premios de la Fundación Princesa de Girona.

Los partidos, por tanto, se tendrán que mover en un escenario móvil y cambiante, con la calle ejerciendo de árbitro y juez dentro del independentismo. Mucho se juegan Esquerra, Junts per Catalunya y la CUP en la enésima antesala de unos futuros comicios autonómicos. Los antisistema irrumpen por primera vez en unas elecciones generales con el consejero Miquel Buch (JxCat) en el centro de todas sus dianas por las cargas de los Mossos en los disturbios de la semana pasada. «No vamos al Congreso a ser buenos diputados», advierten sobre sus próximos pasos.

Y es que el electorado soberanista se prevé más fracturado que nunca, con JxCat y ERC inmersos en una crónica crisis interna y el president Torra más aislado y cuestionado que nunca en el Gover. De hecho, ayer mismo JxCat descorchó la campaña entrando en el cuerpo a cuerpo con Esquerra por su apoyo al PSOE. “Espero que haya quedado claro que votar Sánchez no ha servido de nada. Ahora ya no toca hacer esto, sino otra cosa”, advirtió de forma implícita el ex presidente Carles Puigdemont por videoconferencia.

Los «comunes» se sitúan en medio del tablero y piden un nuevo pacto territorial y la libertad de los presos, dos novedades de su programa.

El bloque constitucionalista, por su parte, llega reforzado tras la masiva y pacífica manifestación del domingo pasado. El PSC podría repetir resultado, el PP mejorar notablemente a costa de Ciudadanos y Vox arañar más votos en Cataluña. Ayer, Santiago Abascal abrió campaña en L’Hospitalet.