«La vida de Montserrat Roig no es de escándalo»

Betsabé Garcia acaba de publicar «Con otros ojos», publicado por Roca Editorial, un libro en el que traza la más completa biografía que se ha escrito sobre la autora Montserrat Roig

Betsabé Garcia
Betsabé Garcia

Betsabé Garcia acaba de publicar «Con otros ojos», publicado por Roca Editorial, un libro en el que traza la más completa biografía que se ha escrito sobre la autora Montserrat Roig.

–Una de las cosas que se han dicho recientemente con motivo del 70 aniversario del nacimiento de Montserrat Roig es que ella no ha sido considerada todavía como una autora canónica. ¿Está de acuerdo con esa apreciación?

–No, porque Montserrat Roig entra como lectura obligatoria dentro del sistema educativo. Quiero decir que se estudia y se explica, algo que es una parte importante en lo que podemos decir que es el canon de escritores. Son los autores que se consideran base y que forman parte de una cultura. Es como cuando en castellano estudias a García Lorca o la Generación del 98.

–También se lo preguntaba porque nos referimos a una obra que no está en su mayoría en las librerías.

–Sí, eso es lo que frena un poco. Vengo de filología y he estudiado cómo funciona un canon literario, con su parte tanto de institucional como de mercado. Me sorprende que un libro como «Els catalans als camps nazis» no lo puedas encontrar porque debería estar en todas partes. El año pasado se cumplió el 70 aniversario del final de la II Guerra Mundial y ese libro habla de todo esto, por lo que debería estar sobre todo porque nos toca a nosotros.

–No es lo mismo escribir sobre un personaje del que apenas quedan testimonios vivos que alguien como Montserrat Roig, con todo sobre ella tan cerca. ¿Eso es un problema en el momento de escribir un libro como «Con otros ojos»?

–Sí, es un problema que me encuentro. Se pueden escribir biografías sobre gente que está viva y no hace falta que haya desaparecido para que se haga esa labor. No me plantée eso por lo que me pregunta, el de una persona que muere tan joven y encontrarte que todavía está toda la gente que la conocía, al instante. Esto genera un trabajo añadido que es el de realizar una cantidad importante de entrevistas y que son las que aparecen en el libro. Esto es una biografía, no una tesis doctoral, en la que me interesaba también reivindicar esa parte internacional que tuvo Montserrat Roig y el fenómeno que resultó. Es decir, he tratado de ser lo más exhaustiva posible. ç

–En el mundo anglosajón se habla de biografía autorizada como aquella que cuenta con el visto bueno de los herederos. Usted ha contado con el apoyo de la familia y de los amigos de Roig, como Josep Maria Benet i Jornet o Pilar Aymerich. ¿Eso implica que había temas que no se podían tocar?

–Eso que me plantea es lo que pensaba que sucedería al principio de empezar a trabajar en el libro. Pero he ido contando con la ayuda de su hijo, de Roger, y siempre me ha dicho que podía poner lo que quisiera. No es una vida de escándolo, aunque sí lo podía ser en su momento. Con Quim Sampere no pasa por el altar, pese a que es su pareja y que con él tiene un hijo. Eso en su momento podía ser un escándolo, pero hoy no lo es para nada. Son cosas que puedes explicar con tranquilidad.

–¿Cómo llega a Montserrat Roig?

–Cuando murió Albina, su madre, «El País» me encargó una nota. Yo había publicado un libro sobre las primeras universitarias y fue aquí donde, a través del Facebook, que contactó conmigo Pau Vinyes, sobrino de Montserrat, algo que no sabía. Él me comentó el poder entrevistar a su abuela, a Albina. Dije que sí y, en un principio, pensé en escribir la biografía de Albina. Un día Pau me preguntó por qué no escribir la biografía de Montserrat Roig. Me quedé de piedra porque ella es un monumento, es la autora de «Els catalans als camps nazis». Es decir, un reto. Me presentó a Roger y empezamos a trabajar.

–¿Qué imagen tenía de Montserrat Roig antes de escribir «Con otros ojos»? ¿Cambió esa apreciación?

–Evidentemente sabía quién era cuando me puse a trabajar en el libro. Tengo 41 y eso quiere decir que en 1991, cuando ella murió, tenía 16 años. Así que recuerdo verla por televisión, que su libro sobre los campos nazis estaba en la biblioteca de casa... Fíjese que tengo la imagen de la portada de «El cant de la joventut» en la mesilla del salón de casa. Para mí era, en mi juventud, una escritora como cualquiera otra. El abordar su biografía ha sido como un reencuentro. Para mi ha sido estudiar las cosas que pasaron antes de que yo naciera, descubrir toda una generación de intelectuales, de feministas y me ha dado, a partir de Montserrat Roig, todo ese mundo en el que ella se movía.

–Es una autora reconocida, pero no lo tiene fácil en su momento, sobre todo por parte de la crítica y del mundo intelectual catalán. ¿Por qué fue así?

–Es que el mundo intelectual catalán era un mundo de hombres y donde las mujeres no aparecen. En los diarios no habían tantas periodistas. Todo eso genera rechazo especialmente cuando se presenta una mujer con carácter y con ganas de tener una carrera profesional seria. Pero eso es algo que pasaba allí y aquí ahora.

–Quisiera preguntarle sobre su familia pequeño burguesa del Eixample. ¿Hasta qué punto influye en lo que sería su futura carrera?

–Albina Fransitorra, su madre, es un personaje clave. No era una mujer clásica sino que antes de casarse escribe en los diarios y se suma al movimiento catalanista. Es activa y tiene opiniones. Eso es importantísimo porque Montserrat tiene ese referente. Su familia es un núcleo intelectual y todo ello lo influye. Tener una carrera en el mundo de las letras no sonaba raro para sus padres porque lo tenía Montserrat lo tenía en casa. La condiciona y la ayuda.

–¿Podemos decir que creó escuela con su manera de hacer periodismo?

–Ella se mueve en el mundo de la clandestinidad y la resistencia franquista. ¿Qué quiere decir? Que hablamos de los años 60 y 70 cuando temas como los nazis, en Europa, están en primera línea. Sin embargo, ella coge el tema de los catalanes en los campos nazis, algo que se sabía en voz baja y que se creía ya solucionado en Nuremberg. Pero no era así.

–¿Por cuál de sus libros podríamos definir a Montserrat Roig?

–Ella decía que del que estaba más orgullosa era de «Els catalans als camps nazis», su gran libro y un trabajo de justicia humana. Lo que narra es espantoso y tiene la capacidad de hablar con las víctimas como con los verdugos. El escándalo es descubrir que todo aquel horror, el de esos catalanes llevados hasta los campos de concentración, no era por culpa de los alemanes sino de los españoles.