Llega la visión artificial a Barcelona

El centro Barraquer está considerado como uno de los más prestigiosos del mundo en el ámbito de la oftalmología
El centro Barraquer está considerado como uno de los más prestigiosos del mundo en el ámbito de la oftalmología

Barraquer es el encargado de introducir una nueva técnica que consiste en la colocación de 'chips' en la retina a personas ciegas o con baja visión. La investigación en materia oftalmológica avanza a pasos agigantados y la quimera de devolver la visión a las personas con ceguera es ya una realidad. Al menos en lo que respecta a pacientes con Retinosis Pigmentaria. Y prueba de ello es que a partir del próximo mes de enero, el Centro Oftalmológico Barraquer pondrá en marcha una nueva técnica, pionera en España, que facilita lo que se ha denominado como visión artificial.

Consiste en la implantación de 'chips' en la retina mediante implantes maculares a pacientes ciegos o con baja visión a consecuencia de la Retinosis Pigmentaria. Ésta es la patología más frecuente de degeneración hereditaria de la retina y consiste en una alteración de los genes, lo cual produce degeneración y muerte celular o apoptosis de los fotorreceptores –células de la retina-, de los bastones –responsables de la visión del campo periférico- y en un estadio más avanzado, de los conos –visión central, ocasionando así ceguera.

«Paso importantísimo»

La empresa Second Sight, diseñadora del implante Argus II, ha confiado al doctor Jeroni Nadal, coordinador de la Unidad de Vítreo–retina de Barraquer y único doctor acreditado en España para llevar a cabo este tipo de intervención, el desarrollo de esta técnica en nuestro país. «Es un primer paso importantísimo, que permitirá a personas con ceguera total o visión muy reducida recuperar su autonomía, incrementar su visión, aunque es cierto que nunca podrán realizar actividades como leer o ver la televisión», señala el doctor Nadal, quiena demás recuerda que «ésta es una técnica en constante evolución porque el software se puede ir mejorando».

El sistema basado en la implantación del Aarhus II reproduce el mecanismo de la visión humana. Así, el implante va unido a una cámara de vídeo de alta definición externa en miniatura que se encuentra en las gafas del paciente que capta una imagen.

Ese vídeo se envía a un minúsculo ordenador que lleva el paciente y que procesa la información para a continuación transmitir las instrucciones de forma inalámbrica al implante.

A partir de ahí, entra en acción el chip, que convierte las señales en pulsos de electricidad, los cuales estimulan directamente las células sanas de la retina, ignorando a los fotorreceptores dañados de la mácula, y éstas transmiten la información al cerebro a través del nervio óptico. Así, el paciente podrá identificar objetos, formas, luces y contornos, lo que en muchos casos le devolverá autonomía.

El principal handicap de esta intervención, que tiene una duración aproximada de tres horas y media, no es su índice de riesgo, que es muy bajo al situarse por debajo del 1 por ciento, sino el coste, que asciende a los 100.000 euros. Aunque como señala el doctor Nadal, «ya hay muchos pacientes interesados» y «trabajaremos para encontrar medios para costear estas operaciones».

Por otra parte, la recuperación también es un duro obstáculo a superar por el paciente, que durante los dos siguientes meses a la operación deberá someterse a un estricto entrenamiento para aprender a interpretar las señales que su cerebro recibe de los 60 estimuladores de los que consta el dispositivo

A dia de hoy, las personas que pueden someterse a esta técnica son pacientes con Retinosis Pigmentaria que hayan perdido visión en los dos ojos, con el nervio óptico en condiciones de funcionamiento, que se encuentre en fase de percepción luminosa y que en su infancia tuvieran una visión total. Pero también puede ser una herramienta útil para devolver la visión a pacientes con otras enfermedades que afectan a las capas externas de la retina. De hecho, también han sido tratados con éxito casos de enfermos por Stargardt y en un futuro podría usarse en el tratamiento de la degeneración macular asociada a la edad de tipo atrófico o seca.