Los camiones dejarán de circular el jueves por la N-II

Los transportistas se oponen a la medida, que les obliga a ir por la AP-7 entre Vidreres y La Jonquera

Los camiones dejarán de circular el día 19 por la N-II y tendrán que desplazarse por la AP-7
Los camiones dejarán de circular el día 19 por la N-II y tendrán que desplazarse por la AP-7

El pasado 23 de marzo un hombre murió al ser embestido por un camión en la N-II a su paso por Capmany. Lejos de ser un accidente anecdótico, esta carretera acumula numerosos siniestros hasta el punto que la Generalitat ha decidido tomar cartas en el asunto: a partir del próximo 19 de abril el tráfico de camiones en los 80 kilómetros de la N-II que discurren desde Vidreres hasta la frontera francesa quedará restringido. La medida, no obstante, no satisface a las partes implicadas y es vista más como un parche que como una solución a largo plazo.

La iniciativa afectará a los alrededor de 3.000 transportistas que diariamente circulan por la N-II en el tramo comprendido entre Vidreres y La Jonquera, y prohibirá la circulación durante todo el año a los camiones de cuatro o más ejes, excepto aquellos cuya mercancía de transporte tenga origen o destino en las comarcas próximas a la mencionada carretera nacional. En consecuencia, la resolución obliga a utilizar la autopista de peaje AP-7, lo que supone a los transportistas pagar en cada trayecto de ida y vuelta 40 euros adicionales. No obstante, entre la Generalitat, Fomento y Abertis han negociado unos bonificaciones que, a la espera de cerrarse, serán del 25 al 50%.

El conseller de Territorio, Santi Vila, explicó que sacar a los camiones de la N-II supondrá para las arcas de la Generalitat un coste de «aproximadamente un millón de euros», el descuento que se aplicará a los camiones que hagan el trayecto completo. Vila recordó que el desdoblamiento de la N-II, que evitaría desviar los camiones a la autopista, es una obra anunciada en 1993 y que sigue pendiente.

El sector del transporte de mercancías, sin embargo, está en pie de guerra. El presidente de Asetrans Gerona, una de las patronales del sector, César Palacios, culpa a las administraciones de la situación. La Federación Nacional de Asociaciones de Transportistas de España, Fenadismer, va un paso más allá y estudiará medidas jurídicas ante la prohibición de circulación. A su juicio, nunca se había adoptado una restricción así y más teniendo cuenta la importancia estrtégica de esta carretera y la situación del sector.

Bàscara, un municipio gerundense de cerca de 1.000 habitantes, ha sido de los más combativos. La N-II discurre por el corazón del pueblo y el pasado mes de febrero una vecina perdió la vida arrollada por un camión. Desde entonces, a la hora de comer, sacan las mesas a la calle y cortan el tráfico en señal de protesta. Incluso celebraron el pesebre viviente en plena carretera. La medida de la Generalitat les deja un sabor agridulce, ya que, si bien se librarán de los camiones, los coches seguirán circulando por el pueblo, El alcalde, Lluís Lloret, clama por el desdoblamiento de la carretera para poder recuperar el espacio para los vecinos «tal y como ocurría hace 80 años», recuerda.

Los empresarios de la Federación de Hostelería de las comarcas de Girona, por su parte, se oponen a la restricción. Consideran que un gran número de comercios, entre hoteles, restaurantes y bares, se verán gravemente afectados por una medida que no aporta soluciones a la problemática. A su juicio, se han priorizado las quejas vecinales por encima del auténtico remedio que sería el desdoblamiento de la carretera.