Los empresarios se desmarcan de Mas

Fomento del Trabajo y el Círculo de Economía no se suman al proceso pese a las numerosas presiones de Convergència

La sede de Fomento del Trabajo en la Vía Laietana de Barcelona tiene solera. Sus paredes han sido testigo de la historia. No en vano, la patronal catalana es la más antigua de Europa. Se fundó en 1771 con el nombre de Real Compañía de Hilados de Algodón, bajo cuyo cuño operaban las empresas catalanas que quedaban exentas de los aranceles del monopolio textil de los empresarios castellanos para poder operar con América. Fue uno de los logros de la burguesía catalana a Felipe V.

La patronal tomó su nombre actual en 1889 y pocos años después se instaló en la Vía Laietana. Fueron momentos convulsos. La CNT y los Sindicatos Amarillos solucionaban sus cuitas a tiros. La sede empresarial todavía alberga recuerdos de esos años como pasillos cuya entrada se camufla en librerías. Hoy, ese despacho lo ocupa Joaquim Gay de Montellà. El presidente de Fomento está lidiando también en unos tiempos convulsos. «Está como Gary Cooper, sólo ante el peligro», señala un directo colaborador.

Presiones de antaño

Desde que Artur Mas llegó a la presidencia de la Generalitat ha pretendido el apoyo incondicional del empresariado. Fomento siempre ha sido un oscuro objeto de deseo para el nacionalismo catalán y, como tal, ha buscado su control. Juan Rosell lo impidió construyendo una entidad empresarial transversal ajena a los movimientos políticos. «Lo nuestro son las empresas, no la política», decía. Rosell dio carpetazo a las veleidades de su predecesor, Alfredo Molinas, y sus campañas en contra de «los partidos marxistas» de las primeras contiendas electorales democráticas. Pero cuando se vislumbró que Rosell iba a ser elegido presidente de la CEOE, el nacionalismo catalán movió sus piezas. Hasta el ex president Jordi Pujol cogió el teléfono para dar apoyo a su candidato, Joaquim Boixareu. El intento fue un rotundo fracaso. Rosell arrasó y cuando ganó las elecciones de la CEOE, la Junta de Fomento eligió a su hombre de confianza, Gay de Montellà.

El nuevo presidente de la patronal catalana marcó perfil propio apostando por el pacto fiscal y la negociación entre gobiernos. Cuando Mas convocó elecciones en 2012 y marcó el nuevo camino de la transición nacional, Gay de Montellà no se movió un ápice. Su postura no resultó del agrado del Govern, que movió sus piezas. «¿Presiones?, las que quieras», afirma un miembro de la Junta de Fomento y remacha que «el objetivo de CDC es Fomento del Trabajo». Estas presiones se han concretado en el envío de misivas al presidente de la patronal a favor del derecho a decidir. En los días previos, a la Junta celebrada esta semana arreciaron estas presiones porque «los sectores más nacionalistas están en pie de guerra», comenta una persona conocedora de estas cartas.

A Gay de Montellà no le tembló el pulso. Se mantuvo en su postura. No sumarse al Pacto Nacional por el Derecho a Decidir, «aceptar» –que no apoyar como insisten en sus círculos– la declaración de Joan Rigol sobre el derecho a decidir «dentro del marco legal», y seguir apostando por el pacto fiscal y el diálogo entre gobiernos. Presentó el documento en la Junta y obtuvo unanimidad. «Muchos de los que firmaron las cartas por presiones de CDC y el Govern no asistieron a la Junta. Faltó un 40% y casi todos habían enviado su misiva», comentan en Fomento. Un colaborador del presidente añade que «el empresariado catalán sabe que corre hacia el precipicio, pero por cobardía se mantiene en silencio».

Las aguas bajan revueltas y el empresariado también lo está. El anuncio de la marcha de Josep Piqué de la presidencia del Círculo de Economía avivó las especulaciones. Duraron poco. Antón Costas, un hombre continuista de la labor de Piqué y con un marcado perfil empresarial y no político, está llamado a sustituirle el 25 de noviembre .

El Círculo también se está manteniendo al margen del proceso de transición porque la preocupación del empresariado aumenta cada día. «Alguien debería darse cuenta que si hay inestabilidad e incertidumbre, el dinero desaparecerá, porque el dinero no quiere ruido», afirma un empresario cuya multinacional tiene importantes intereses en Cataluña.

Esta preocupación ha provocado un aumento de las reuniones y foros empresariales. Esta semana Gay de Montellà se ha reunido con los 48 cónsules presentes en Barcelona. El empresario y ensayista, Alain Minc –consejero de la Caixa, ex asesor de Sarkozy, y presidente de la filial francesa de Abertis, Sanef– afirmó en una conferencia que «los catalanes son demasiado inteligentes para cometer la tontería de la independencia», para añadir «Cataluña no será la Singapur de Europa, será su periferia».

Hoy por hoy, el proceso de Mas sólo tiene el apoyo explícito de la patronal de Terrassa Cecot, presidida por Antoni Abad que formó parte de las listas de CiU, y de Pimec, presidida por Josep González, que curiosamente no asistió a la Vía Catalana por problemas de agenda.

La patronal reclama los presupuestos

El presidente de Fomento del Trabajo reclamó ayer a la Generalitat que «presente los presupuestos de 2014 porque da normalidad a la vida económica». Gay de Montellà, en declaraciones a la cadena Cope, aseguró que el empresario necesita estabilidad, y dio muestras de que el ejecutivo autonómico incumplió su palabra con las cuentas de 2013. «Se nos dijo que sería en febrero, después en mayo...y han ido pasando los meses hasta la decisión de prorrogarlos, pero para 2014 deberíamos tener presupuestos», sentenció.