Los piratas también se entrometen en el turismo

Los guías turísticos oficiales están en pie de guerra contra las agencias que contratan por precios irrisorios a personas no habilitadas

Los guías turísticos oficiales están en pie de guerra contra las agencias que contratan por precios irrisorios a personas no habilitadas

Un grupo de guías turísticos con titulación habilitada por la Generalitat ofreció ayer visitas gratuitas al Park Güell de Barcelona en protesta por el intrusismo que denuncian existe en su profesión. Así, en una jornada que decidieron bautizar como el «Día del guía», recorrieron el parque en varios turnos, desde las 11.00 a las 18.00 horas, y dieron sus explicaciones sobre el parque gaudiniano en catalán y castellano. Los guías turísticos tienen previsto prolongar las protestas hasta el próximo 25 de octubre, cuando la entrada al parque ya no será gratuita, y harán los circuitos todos los jueves.

Y es que desde la Asociación Profesional de Guías Turísticos de Cataluña (APIT) denuncian la proliferación de agencias de viajes y empresas que ofrecen recorridos turísticos gratuitos o a precios irrisorios, guiados por personas sin titulación en la materia. «Reivindicamos los derechos de los guías turísticos acreditados y habilitados por la Generalitat», señala Mari Paz Alonso, presidenta de la Asociación Profesional de Guías de Turismo de Cataluña, que además denuncia que «no se está cuidando el sector turístico».

«Por un lado, ésta es una forma de engañar al turista porque habitualmente no se le dice que son guías no titulados; fomenta la degradación del patrimonio porque no existe ningún control sobre estos grupos y el guía "pirata"ni conoce las normativa a seguir, ni tiene ningún interés o compromiso en que se cumpla», asegura Mari Paz. Además, señala que en la mayoría de casos «estamos hablando de una economía sumergida».

Sin control

«Con este tipo de guías piratas hay miles de turistas que utilizan y se valen de nuestro patrimonio sin dejar nada. Y es que cerca del 70 o 75 por cierto de la productividad del sector está en la economía sumergida», afirma la presidenta de APIT, antes de recordar que, por ejemplo, los guías que forman parte de la asociación «somos autónomos y dependemos de la Dirección de Turismo», organismo que regula la habilitación de los guías turísticos catalanes.

«Nosotros no sólo pagamos nuestros impuestos sino que completamos unos estudios, pasamos un examen para recibir la habilitación por parte de la Generalitat, hacemos un cursillo de primeros auxilios y, después de eso, nos estamos reciclando continuamente». Unos requisitos que en ningún caso cumplen estos guías piratas, que pueden cobrar 50 euros por un «tour» de cuatro horas cuando el precio de un guía habilitado por ese servicio ronda los 120. «Nosotros somos los que generamos riqueza en nuestro país», afirma.

El control sobre estas empresas y sus guías no titulados es complicado, puesto que ésta es una profesión liberalizada por una directiva europea, aunque, en España, está regulada por las autonomías. Así, según la normativa de 1993, en los espacios públicos y áreas de acceso gratuito, cualquiera puede hacer explicaciones de carácter histórico y ejercer de guía, ya que prima el derecho de paso y la libertad de expresión, pero en el interior de los monumentos declarados Bien Nacional de Interés Cultural (BCIN) sí que es obligatorio disponer del título oficial de guía turístico para ejercer como tal.

El Park Güell, un símbolo

«Hacer explicaciones fuera del ámbito de los monumentos BCIN es lícito, pero estos guías piratas invaden cada vez más nuestro terreno», denuncia Mari Paz. Y el Park Güell es un claro ejemplo. «Por ahora es un espacio abierto de acceso libre, pero estos falsos guías no pueden actuar en su interior porque se trata de un Bien Nacional de Interés Cultural», señala la presidente de APIT.

Sin embargo, es frecuente ver en el interior del recinto grupos de turistas liderados por un guía pirata, los cuales frecuentemente pertenecen o bien a empresas de Barcelona que ofrecen vistitas gratuitas por las que sólo se paga la voluntad; o bien a turoperadores, especialmente rusos o chinos, que contratan a guías del país de origen sin titulación para ejercer en Barcelona.

LA RAZÓN se ha puesto en contacto con una de esas empresas que ofrecen «tours» gratuitos a cambio de una propina, y, pese a que admiten que «sus guías son personas con estudios pero no habilitadas por la Generalitat», aseguran que no ejercen tal actividad en el interior de los monumentos declarados BCIN. También añaden que «en caso de solicitarlo, la empresa puede contratar un guía oficial para quien lo requiera».

Asimismo, Tez Tour, uno de los turoperadores rusos más conocidos, ofrece «visitas panorámicas» de cuatro horas para grupos y con guías no oficiales por 35 euros por persona. «Los monumentos se ven desde fuera y si alguien quiere acceder a título individual puede hacerlo pagando la entrada. Por ejemplo, en la Sagrada Familia paramos una hora y damos las explicaciones en el exterior del templo, si además alguien quiere entrar, puedo hacerlo por su cuenta», explican desde la agencia. También ofrece la posibilidad de visitar la ciudad con un guía oficial, pero en este caso hay que contratarlo de forma particular por unos 650 euros.