Política

Mas amplía «embajadas» a Roma y Viena

Homs anuncia la expansión de las delegaciones políticas de la Generalitat con la idea de sumar apoyos para que Cataluña sea reconocida como Estado

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Sólo una semana después de que el Parlament de Cataluña aprobara la Ley de Acción Exterior, con la que la Generalitat pretende que el Gobierno no se entrometa en su estructura diplomática, el conseller de la Presidencia, Francesc Homs, anunció que abrirá delegaciones en Roma y Viena. Lo hizo desde la Ciudad Eterna, donde participó en un debate organizado por el Diplocat en la universidad Roma Tre bajo el título de «El caso catalán: transformación de la forma de Estado, autodeterminación y proceso federativo».

Cataluña había tenido ya un «centro catalán» en Roma, durante la era Pujol. Estaba situado en el Palacio Cecchini-Lavaggi y se cuidaba también de las relaciones con el Vaticano. Pero el tripartito lo cerró, once meses después de su inauguración, cuando se hizo con las riendas de la Generalitat. En 2006, Artur Mas prometió que si ganaba las elecciones lo reabriría. Han tenido que pasar cinco años para cumplir su palabra.

Este año, el primero sin recortes en los presupuestos, se ha comprometido a abrir dos delegaciones políticas, la de Roma y otra en Viena, donde Naciones Unidas tiene oficinas. Para seguir adelante con sus planes de desplegar embajadas y reforzar la acción exterior como estructura de estado ha aumentado la partida dedicada a política exterior. En los presupuestos que el conseller de Economía, Andreu Mas-Colell, presentó el martes, la cantidad destinada a oficinas, delegaciones y misiones exteriores ha aumentado un 36 por ciento de 2,2 millones a 3 millones. También sube la partida de acción exterior, en este caso un 19 por ciento, de los 16,5 millones dedicados en 2014 a 19.

En los últimos cuatro años, el Gobierno catalán, ahogado por los números, se vio empujado a cerrar la delegación de Buenos Aires y replantearse la apertura de la delegación de México, tras pactar los presupuestos con el PP. Pero en cuanto ha tenido un poco de oxígeno ha retomado su política de expansión exterior para internacionalizar el proceso y recabar apoyos a sus planes secesionistas. La delegación de Roma abrirá en 2015 y se sumará al elenco de oficinas catalanas en Bruselas, Londres, París, Berlín y Nueva York que coordinan las actuaciones turísticas, comerciales y culturales de la Generalitat.

Homs defendió que la apertura de delegaciones es una «necesidad» y una «obligación» del Ejecutivo catalán para «defender nuestros intereses en el mundo y, particularmente, en Europa». El conseller de la Presidencia, de quien depende la acción exterior, no escondió que en el momento político que vive Cataluña «es fundamental tener presencia en las capitales importantes de Europa, donde hay más presencia de organismos internacionales», para multiplicar los contactos con la intención de que en un futuro cercano Cataluña sea reconocida como Estado, «si los ciudadanos así lo quieren».

Desde la delegación de Roma se estrecharán relaciones con la Santa Sede y desde la de Viena con la ONU y los países del Este. La voluntad de la Generalitat es permanecer en las instituciones europeas en un futuro Estado catalán, confirmó Homs.

Más millones para delegaciones

En los presupuestos que el conseller de Economía, Andreu Mas-Colell, presentó el martes se amplía la partida dedicada para el próximo año a oficinas, delegaciones y misiones exteriores un 36 por ciento, pasa de 16,5 a 19 millones de euros.