Podemos amaga con romper CSQP tras impulsar Colau un nuevo partido

El grupo parlamentario hace ajustes después de que los lilas acusaran a ICV de ningunearlos

Coscubiela bromea con Rabell ante la mirada de Fachín
Coscubiela bromea con Rabell ante la mirada de Fachín

El grupo parlamentario hace ajustes después de que los lilas acusaran a ICV de ningunearlos

El paso adelante que el lunes dio Ada Colau para impulsar un nuevo partido que aglutine las izquierdas y frene la expansión de Podemos en Cataluña tuvo ayer efectos colaterales. En un intento de sacar pecho, los diputados de Podemos en el Parlament de Cataluña situaron al grupo de Catalunya Sí que es Pot (CSQP), la marca con la que las izquierdas se presentaron el 27-S, al borde de la ruptura. Una carta anónima de cuatro hojas, que se atribuye al diputado «podemita» Albano Dante Fachín, y que recibieron más de 400 personas, denunciaba que ICV «hace y deshace a placer» sin tener en cuenta al resto de formaciones que integran la coalición –cuatro diputados de ICV, otros cuatro de Podemos, dos independientes y uno de Esquerra Unida i Alternativa–.

La formación de Colau se desdijo de esta coalición progresista el 27-S hábilmente para no salir mal parada de unas elecciones que Artur Mas planteó como un plebiscito. El cabeza de lista de CSQP, Lluís Rabell, activista vecinal que apoyó a Colau en su aventura hacia la alcaldía, aún tiene la espina clavada.

De ser una amenaza para los planes soberanistas de Mas, Catalunya Sí que es Pot se quedó en once diputados de los 135 en juego. Y sólo siendo once, en apenas cuatro meses, ya han tenido tres crisis. Aunque ninguna tan gorda como la de ayer. En la carta, que lleva por título «Operación luz lila», Podemos dice sentirse ninguneado y reivindica un papel en el grupo. Denuncia que los diputados morados son «meros espectadores de la actividad parlamentaria» y acusa a ICV de no contar con ellos, de acaparar el trabajo y de no repartir las tareas de manera equitativa. Pero lo que hizo saltar las alarmas es que llega a advertir de que «si no hay un cambio profundo en el funcionamiento la continuidad de CSQP como grupo parlamentario tendrá los días contados».

Este último aviso obligó a los diputados a reunirse para cerrar la crisis. Como hablando se entiende la gente, por ahora, seguirán juntos. El portavoz del grupo parlamentario, el ecosocialista Joan Coscubiela, explicó que se harán los ajustes necesarios para que Podemos se sienta a gusto. Ningún diputado de Podemos hizo declaraciones tras el encuentro. En su lugar, habló Marc Bertomeu, secretario general de Podemos en Barcelona, quien confirmó que habían encontrado una solución al conflicto. Las comparecencias de los martes en el Parlament serán rotatorias, igual que la portavocía de la comisión del proceso constituyente, que se repartirán Coscubiela, Rabell y Fachín, mientras que la comisión de Juventud la presidirá un podemita, el diputado más joven del hemiciclo, Joan Giner.

Coscubiela, perro viejo, negó que el anuncio de Colau tenga que ver con esta crisis. Y aseguró que el grupo goza de buena salud con esta metáfora: «Somos como una caña de junco, ya puede bufar el peor tsunami que nunca se rompe».