La CUP sostiene a Puigdemont pero no le garantiza la estabilidad

Los antisistema evitan comprometerse con los presupuestos pese al anuncio de referéndum.

Carles Puigdemont estrecha la mano de Anna Gabriel, diputada de las CUP, tras el aval de los diputados de Junts pel Sí (JxSí) y la CUP
Carles Puigdemont estrecha la mano de Anna Gabriel, diputada de las CUP, tras el aval de los diputados de Junts pel Sí (JxSí) y la CUP

Los antisistema evitan comprometerse con los presupuestos pese al anuncio de referéndum.

Carles Puigdemont seguirá siendo –al menos durante unos meses– el presidente de la Generalitat después de superar ayer una cuestión de confianza en el Parlament, un procedimiento que ningún dignatario catalán había tenido que afrontar en la historia. Puigdemont recibió el voto favorable de Junts pel Sí y de la CUP –que suman 72 diputados– y el contrario del resto de grupos (Ciudadanos, PSC, Catalunya Sí que es Pot y PP), es decir, 63. En consecuencia, el president podrá seguir a los mandos del proceso soberanista aunque no tiene ningún motivo para pensar que la estabilidad de su gobierno está garantizada, pese a haberse comprometido a convocar un referéndum de independencia en septiembre de 2017.

De nada sirvieron los órdagos lanzados por Puigdemont anteayer en la jornada inicial del pleno de la cuestión de confianza, cuando aseguró que no dudaría en convocar elecciones si la CUP tumba de nuevo su proyecto de presupuestos para 2017. «Quien no esté dispuesto a apoyar los presupuestos, que no me dé la confianza», dijo el presidente de la Generalitat. Pero la CUP no se dejó impresionar por estos mensajes y se sacudió las críticas de encima.

«Nosotros nunca hemos rechazado la posibilidad de apoyar unos presupuestos. No lo hicimos así durante la negociación de los pasados meses de mayo y junio. Por eso negociamos hasta el último minuto, sin mucho éxito, eso es cierto. Ahora tampoco rechazaremos de entrada la posibilidad de apoyar unos presupuestos», explicó la diputada Anna Gabriel, representante del sector de la CUP más beligerante con Convergència.

Lo cierto es que los contactos entre el Govern de Junts pel Sí y la CUP para consensuar las cuentas ya han comenzado, pero todavía no existe un principio de acuerdo. La formación antisistema subrayó, en este sentido, que no facilitará la aprobación de las cuentas pese a la gravedad empleada por Puigdemont si no se produce una negociación a fondo. «Estamos dispuestas a apoyar los presupuestos, pero como usted puede comprender no vamos a votar unos presupuestos antes de verlos. Y tampoco votaremos unos presupuestos que reproduzcan los presupuestos a los que ya dijimos que no el pasado mes de junio», avisó.

Hechas estas advertencias, Anna Gabriel lanzó un último mensaje a Puigdemont para que frene al ejército mediático que Convergència ha usado contra la CUP cuando le ha convenido durante los últimos tiempos. «Que quede claro, sin embargo, que votar esta confianza que hoy votaremos no les da a ustedes carta blanca para poder emprender una presión política que pretenda obligar a nadie a votar unos presupuestos en los que no cree», subrayó.

Cuerpo a cuerpo

Puigdemont, en la réplica, optó por entrar en el cuerpo a cuerpo con la CUP, a quien afeó sus comportamientos radicales y sus simpatías hacia algunos grupúsculos. «Cuando hablamos de mayorías, ¿de qué mayorías estamos hablando?», comenzó. «La mayoría estaba en la manifestación de los millones de personas que salieron a la calle durante la Diada. La mayoría no estaba en el grupo que quemaba banderas. Y ese es el camino del que nosotros no queremos desviar», dijo el president.

Dicho esto, Puigdemont reclamó a la CUP que no se convierta en un escollo para el proceso soberanista. «Ustedes son conscientes de que tendremos muchos obstáculos fuera. Yo sólo pido que no añadamos dentro, porque si rellenamos la ruta de obstáculos, el referéndum es inviable; digámoslo claro: el referéndum es inviable», subrayó.

El presidente concluyó el debate lanzando un llamamiento para que el entendimiento entre las fuerzas independentistas no vuelva a romperse. «Si debe faltar algún eslabón en esta cadena de confianzas, esto no funcionará. Digámonoslo ahora claramente y actuamos en consecuencia», afirmó Puigdemont, recuperando así la línea que empleó en la primera jornada del debate.

El pleno concluyó con el saludo entre Puigdemont y Gabriel. Sus relaciones se han recompuesto. De momento.