Rajoy asegura que la gran coalición encauzará el problema catalán

Volverá a proponer al PSOE un acuerdo tras el 26-J. Ofrece diálogo a la Generalitat y reclama reciprocidad, aunque le reclama que abandone hojas de ruta rupturistas y la idea del referéndum

Mariano Rajoy pidió el voto de los moderados catalanes que están por el entendimiento y la recuperación económica
Mariano Rajoy pidió el voto de los moderados catalanes que están por el entendimiento y la recuperación económica

Volverá a proponer al PSOE un acuerdo tras el 26-J. Ofrece diálogo a la Generalitat y reclama reciprocidad, aunque le reclama que abandone hojas de ruta rupturistas y la idea del referéndum.

Mariano Rajoy no se libra de los escraches de la Plataforma Antidesahucios (PAH) en sus visitas a Cataluña. Igual que sucedió hace dos días en Lleida, dos activistas, un hombre y una mujer, volvieron a interrumpir el discurso que ofreció ayer en Barcelona. Él vestía con traje para pasar desapercibido entre la mayoría de empresarios que acudieron al desayuno informativo «Primera Plana», organizado por «El Periódico.» Ella iba con un vestido largo de noche que daba el cante, por mucho que el coloquio fuera en el hotel Juan Carlos I, un cinco estrellas. Pero Rajoy no se inmutó. Prosiguió con su discurso cuando los activistas mostraron las camisetas verdes en protesta contra la negativa del Gobierno a incluir las cinco medidas que propone la PAH para frenar los desahucios.

Rajoy hizo de Rajoy, de moderado, a ver si así calaba mejor el mensaje que vino a lanzar en Cataluña, hacer un llamamiento a los «moderados catalanes de diferentes sensibilidades» para que recuperen el liderazgo y vuelvan a influir en la política española. También hizo un llamamiento al PSOE para negociar una gran coalición tras el 20-D que ayudaría a encontrar la salida de la encrucijada catalana. El matiz catalán fue la novedad que añadió al mensaje que viene ofreciendo desde la precampaña.

El candidato del PP mostró interés en recuperar «el entendimiento con el gobierno catalán», «rearmar los puentes de diálogo y afecto entre Cataluña y Madrid», así como «poner fin a una etapa de enfrentamientos estériles». Para ello, tendió la mano a la Generalitat y pidió reciprocidad en la búsqueda de soluciones compartidas, aunque siempre respetando la Constitución. Su oferta de diálogo tiene líneas rojas, aunque luego rechace los vetos cuando toca hablar de pactos postelectorales. Está condicionada a respetar las leyes, «que es lo que nos diferencia del salvaje oeste», y a abandonar «debates estériles», como el del referéndum. «El Gobierno no puede autorizar un referéndum de autodeterminación porque lo que es España lo deciden todos los españoles y la soberanía nacional no la liquida ni el Parlamento», zanjó. Las encuestas que señalan que ocho de cada diez catalanes quieren una consulta soberanista no le hacen cambiar de parecer.

Para ayudar a resolver el rompecabezas catalán reivindicó la gran coalición con el PSOE, a la que también está invitada Ciutadans. Si populares y socialistas vamos de la mano, «tenemos más posibilidades de hacer cosas que si cada uno va por su lado», auguró.

Para rebatir las tesis de socialistas y ciudadanos a favor del cambio defendió que «el verdadero cambio en España se producirá cuando los grandes partidos políticos lleguen a acuerdos con naturalidad», como sucede en Alemania o Austria. «En cualquier otro lugar de Europa, PP y PSOE nos hubiéramos puesto de acuerdo para gobernar», afirmó. Y recordó que tras el 20-D propuso una gran coalición, que fue la única oferta que no se llegó a estudiar y que «por eso estamos inmersos en una nueva campaña electoral», en un intento de zafarse de la responsabilidad de no haber sido capaz de evitar estos comicios. Rajoy hará la misma propuesta tras el 26-J. Pero el PSOE se resiste a colaborar con el PP. Y Albert Rivera le reclama un paso atrás para negociar. Sin embargo, Rajoy dijo que no hará un Artur Mas si las urnas le avalan, aunque no se presentará a la investidura si no tiene los apoyos asegurados, igual que el 20-D.