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«Shakespeare no creía en el pueblo enfurecido, decía que eran muy manipulables»

Stephen Greenblatt, máximo experto en el bardo inglés, presenta “El tirano”, ensayo sobre cómo la política sobrevuela las obras del dramaturgo

Stephen Greenblatt, máximo experto en el bardo inglés, presenta “El tirano”, ensayo sobre cómo la política sobrevuela las obras del dramaturgo

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En 1987, elprofesor Stephen Greenblatt llegaba a Weimar, ciudad de Goethe, a realizar una conferencia en la Asociación de la Alemania del Este de Shakespeare. Al llegar a su hotel, el recepcionista le dijo que era un invitado ilustre y qu ele tenían reservado la habitación más especial del hotel, la que utilizaba Hitler con Eva Brown cuando estaba en el pueblo. «Allí la turba se reunía cada noche y pedían a gritos que el Fuhrer saliese al balcón y les saludase», recuerda. Aquello le hizo sentir una cierta incomodidad y ante la sorpresa de los responsables del hotel, pidió si podían cambiarle de habitación. Aquella noche, asistió a una representación estudiantil de «Hamplet». En un momento de la representación, Laertes le pedía al rey asesino Claudio si podía volver a París a estudiar, El monarca le concedía el deseo y sacaba un pasaporte y lo grababa con un visado. «El público soltó un suspiro de asombro y miedo y se quedó en blanco, sin saber que hacer. En esa época no se podía salir de Alemania y aquel gesto era totalmente revolucionario. «En ese momento me di cuenta cómo Shakespeare siempre ha servido para hablar de política dependiendo de cuándo y donde se representaba. Eso me dio la idea de pensar qué hay detrás de la figura de los tiranos y la política en las obras de Shakespeare», comenta.. Esto es lo que se puede leer en «El tirano. Shakespeare y la política» (Editorial Alfabeto).

- ¿Cuándo decidió que tenía que hablar sobre este tema?

- Hace 20 años que pienso sobre ello, pero la gota que colmó el vaso fuerona las últimas elecciones de la presidencia de Estados Unidos, con el triunfo de Donald Trump. Eso me hizo pensar y mucho en los tiranos Shakesperianos.

– No hay duda que si Trump fuese un tirano shakespeariano tendría que ser el bufonesco y malformado Ricardo III ¿Por qué son los tiranos shakespirianos tan listos y crueles para usurpar el poder, pero tan torpes para mantenerlo?

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– Las características que se necesitan para ocupar el poder, la determinación, la capacidad de intrigar, de engañar hasta tus propios aliados y un narcisismo obsceno sirven para malmeter y llegar a la fuerza al poder, pero una vez en él son incompatibles para un buen gobierno y tienden a desmoronarse más pronto que tarde.

– Parece que para Shakespeare la única forma de librarse de un tirano es con otro tirano.

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– En realidad no. También es posible con una guerra civil. En «Julio Cesar» intenta acabar con el tirano de forma preventiva, asesinándolo antes de que se vuelve todopoderoso, pero en esa ocasión sólo sirve para acelerar el fin de Roma, lo que Bruto y los senadores querían prevenir. En una única ocasión, en «Un cuento de invierno», el tirano se arrepiente y reconsidera su posición en el mundo, pero es una obra tardía del bardo inglés que no sigue la estela de sus grandes tragedias. Y en «Coriolano» es la aplicación firme de la ley la que exilia al tirano y lo saca del poder.

– Pero para Shakespeare político es sinónimo de hipócrita y mentiroso.

– Eso es cierto, pero eso no significan que no sean útiles para acabar con la tiranía. Lo harán por su propio y perverso beneficio, pero el resultado final será el bien común, como en «Coriolano». Lo que no hacen nunca es animar a la violenciay la rebelión, ya que defiende la vía del estricto respecto a la ley.

– En Cataluña, lo que hacen los políticos independentistas es pedir la continua y reiterada desobediencia civil para acabar con lo que ellos llaman el «tirano» español

– Shakespeare no vivía en democracia así que algo como la desobediencia civil no la entendería. Lo que tiene claro es que la masa revuelta es inestable, violenta y muy fácil de manipular, por lo que no es fiable para tumbar régimenes. La única vez que parece ponerse a favor de la gente es cuando un sirviente se levanta contra su señor que está torturando a un presunto traidor. Es un personaje secundario de «El rey Lear» y acaba muerto, pero es un ejemplo del pueblo enfrentándose contra algo que consideran injusto. En la literatura aglosajona no hay ejemplos del pueblo sublevándose contra los reyes como si hay en el Siglo de Oro y el claro ejemplo es «Fueteovejuna».

– En la historia que inspiró «El rey Lear», la hija «buena» del rey no muere ahoracada, sino que es la que triunfa, pero Shakespeare los mata a todos. ¿Por qué?

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– Supongo que era un gran pesimista y no creía en el triunfo. La muerte nos hermana en la imposibilidad de escapar de un terrible destino. En el siglo XVIII incluso se dejó de interpretar la obra como la había escrito Shakespeare y dejaban que viviera Cordelia, la hija justa. Samuel Johnson, por ejemplo, decía que era incapaz de leer el final de la obra. Aunque «El rey Lear» sobre todo nos habla de un tema muy contemporáneo, qué hacemos con los viejos cuando es evidente que han vivido más allá de su tiempo. Ahora los encerramos en jeriátricos, pero la reflexión de Shakespeare es estemecedora.

– Otra de las características de los tiranos es su desequilibrio y debilidad psicológica que acaban por arrastrarlo a un final terrible.

– Todos tenemos nuestras propias debilidades psicológicas, pero está claro que la personalidad de un tirano tienen cabida para una neurosis elefantina. Coriolano es un neurótico obsesionado con su madre y es ésta la que provocará su fin al pedirle que no ataque a Roma. Lo mismo podemos decir de Ricardo III, aunque a él su madre no le importa nada.

– Y qué hay de los especialistas que dicen que Ricardo III no era un tirano y que la obra de Shakespeare sólo era propaganda isabelina para burlarse de él y denigrarlo.

– Shakespeare siguió el texto de Thomas Moro que sí denigraba a Ricardo III, pero es difícil de saber. Es cierto que él era un rey legítimo y que le sustituyó uno ilegítimo. Pero también sabemos es que al morir pasearon su cuerpo desnudo por Londres y que la gente se acercaba para golpearlo. En definitiva, ¿qué es un tirano? Seguro que hay gente que habla maravillas de Putin. Los había, incluso los hay todavía, que tratan de héroes a gente tan despreciable como Hitler o Stalin. No estoy diciendo que todo sea relativo, sólo digo que es comprensible.