Una historia de amor para la eternidad

Emilio Gutiérrez Caba y Ángela Molina son unos «César y Cleopatra» que se reencuentran en 2016 con mucho que recordar

Emilio Gutiérrez Caba y Ángela Molina son unos «César y Cleopatra» que se reencuentran en 2016
Emilio Gutiérrez Caba y Ángela Molina son unos «César y Cleopatra» que se reencuentran en 2016

A veces, se pierde. A veces, incluso no importa. A veces, hasta puede llevar a algo bueno, o al menos a algo mejor. Julio César, cuando le apuñalaron, seguro que no fue tan estoico. Porque a veces, perder significa el horror. Por ello, no hay que dignificar la derrota de ninguna forma. Si se dignifica, entonces se exagera la importancia de la victoria, cuyo valor único debería ser que es mucho mejor que perder, siempre. «Vine, vi, vencí», dijo el gran Julio César, que iba, veía y sí, vencía, porque sabía que perder era el horror.

Una de las victorias eternas de Julio Cesar fue su relación con Cleopatra, tanto es así que su historia de amor todavíac onmueve y emociona hoy día. Es como si no hubiese acabado todavía, si mientras haya gente que la recuerde, la historia de amor continúe, en cualquier lugar donde estén. Y han pasado más de 2.000 años, pero por qué una historia de amor no puede durar tanto, o mejor dicho, por qué debería ser de otro modo.

Todo esto es la base de «César y Cleopatra», obra de Emilio Hernández que imagina qué ocurriría con los dos amantes si continuasen juntos en la actualidad, rememorando sus propias vidas, y comparando su época con la actual. ¿Ha cambiado el mundo mucho o todo sigue igual? Con la distancia que da el tiempo, y la eternidad todavía más, lo discuten con ironía, mientras rememoran su propia historia de amor y su diferente forma de acercarse al poder.

El Teatro Romea acoge una obra que lleva por primera vez a los escenarios catalanes a Ánglea Molina. Junto a ella, otro clásico del teatro, Emilio Gutiérrez Caba, que también debuta, aunque parezca extraño, en el Romea. Junto a ellos están los jóvenes Carolina Yuste y Ernesto Arias, que interpretan a los dos amantes de jóvenes y interpelan con sus dobles eternos. «En 2.000 años lo fundamental no ha cambiado. El amor, lo que soñamos, la sangre, el sentido de lo eterno afortunadamente sigue igual. Estos personajes tienen la posibilidad de ver el peso de sus errores y la posibilidad de verlo y comentarlo, soñando con el poder de cambiarlo», comenta Molina.

Magüi MIra es la directora de un montaje que se estrenó en Mérida y que ahora se adapta a la italiana. la puesta en escena nos sitúa en una especie de sala de fiestas, oscura, decadente, con Molina y Gutiérrez Caba elegantemente vestidos hablando, riendo, haciéndose selfies y reprochándose sus muchas traiciones. «Empezamos la función echándonos en cara nuestras diferentes aventuras con otros y a partir de allí todo surge de nuevo», comenta Gutiérrez Caba.

El juego de espejos con los jóvenes interpretados por Yuste y Arias crea una hipnótica historia que demuestra la química entre los cuatro actores. «La verdad es que intimidaba el primer día, pero luego son personas extraordinarias que se han abierto desde el principio y generosos para ayudarnos», señala Yuste. Quien quiera ver a Molina ene scena, que no se la pierda. «La verdad es que no sé porque no he actuado aquí nunca», dice. Nosotros tampoco.

Dónde: Teatro Romea. C/ Hospital, 51..

Cuándo: Del 13 de abril al 1 de mayo.

Cuánto: De 18 a 24 euros.