Va de políticos

La Razón
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Hace un tiempo, estaba yo en Madrid sin plan alguno para cenar. Llamé a un amigo y me dijo que estupendo, que tenía una cena de un reducido grupo de gente con un conocido político, que seguro estaría encantado de conocerme. Le dije que no se preocupara que no quería molestar, pero tanto me insistió que fui a la cena.

Allí solo conocía a mi amigo y a otro de los comensales. El primer plato discurrió hablando de temas generales. Al llegar al segundo se puso a rajar como un descosido de sus compañeros de partido. En el postre, de los partidos que les había dado apoyo y para el teórico contrario, solo un par de comentarios despectivos en el gintónic.

La verdad es que me quede bastante alucinado y con ganas de hacerle una única pregunta, entonces ¿qué haces tú ahí?, suerte que mi amigo viendo mi cara de estupefacción, cuando fui al lavabo, estaba en la puerta para aclararme que eso es muy común en la política.

Esto me recuerda a otra anécdota sucedida hace años, dos matrimonios amigos decidimos quedar con otro matrimonio unas vacaciones. Mi mujer y yo llegamos primero y nos quedamos estupefactos cuando al llegar nos enteramos que la otra pareja, que siempre parecían tan bien avenidos, habían tenido una bronca monumental y ya no estaban juntos. Al explicarle la situación a mi amigo le salió del alma «hay que quererse menos y aguantarse más».

Vaya que no sé porqué me ha dado hoy por escribir esto, será porque estoy hasta las narices del rollo de los pactos y los nombramientos. Así que, a lo dicho, señores políticos nos da igual que se quieran o se soporten pero por favor dejen de darnos la tabarra con el rollo de sus pactos.