A más carne, más arteriosclerosis

La Fundación Valenciana de Estudios Avanzados celebró ayer una jornada sobre Microbioma y Obesidad
La Fundación Valenciana de Estudios Avanzados celebró ayer una jornada sobre Microbioma y Obesidad

Un estudio reciente ha demostrado que el alto consumo de carne, que contiene colina y carnitina, produce en la degradación de éstas por las bacterias intestinales, la molécula TMO, una sustancia que, al parecer, aumenta el riesgo de arteriosclerosis. Así lo avanzó ayer el doctor José Alfredo Martínez, del Departamento de Epidemiología y Salud Pública de la Universidad de Navarra, durante la jornada de Microbioma y Obesidad que se celebró en la Fundación Valenciana de Estudios Avanzados.

Explicó que algunos antibióticos pueden evitar factores de riesgo del consumo de carne que producen la arteriosclerosis. No obstante, para la doctora Yolanda Sanz, de IATA- CSIC, habría que analizar los efectos de cada antibiótico en la microbiota para seleccionar los más adecuados, ya que, mientras algunos tienen efectos protectores, otros parecen aumentar el riesgo de padecer obesidad.

Ayer también se habló de la dieta mediterránea. En este sentido, Martínez opina que es algo más que el consumo de determinados productos. «Es una actitud, son más componentes, como la siesta, además de la alimentación, que sirven para prevenir la depresión, la diabetes, la obesidad, el Alzheimer... pero en algún momento, puede tener efectos secundarios». No obstante, aclaró que el reparto de ácido oléico y grasos monoinsaturados, típicos de la dieta mediterránea, y presentes en el aceite de oliva, no son grasas que engorden especialmente, se podría decir que son grasas buenas y que tienen un efecto no inductor de la obesidad.

Dietas individualizadas

Uno de los coordinadores del grupo, el profesor Andrés Moya, añadió que la dieta es importante según la composición bacteriana del intestino, lo que se conoce como huella ómica pueden ayudar a seguir actuaciones concretas a la hora de idear dietas individualizadas.

Por su parte, la doctora Manichanh, del Hospital Vall d'Hebrón, afirmó que estudios recientes demuestran que los tratamientos antibióticos de muy larga duración, indiscriminados, y con dosis altas, que se automedican amplios sectores de la población, coinciden con personas más tendentes a la obesidad, puesto que las bacterias que sobreviven al consumo excesivo de antibióticos, son muy resistentes a éstos y provocan un tipo de degradación de los alimentos que favorecen, al parecer, la absorción de grasas.