Asientos a prueba de sueño

Avanzan en la tecnología que evitará accidentes por fatiga al volante. En 2015, primeros coches con las fundas inteligentes

El Instituto de Biomecánica de Valencia (IBV) avanza en la investigación sobre un textil que sea capaz de detectar si un conductor presenta somnolencia o fatiga y, por lo tanto, corre el riesgo de sufrir un accidente. Según el director de Automoción y Medios de Transporte de este centro, José Solaz, la tecnología podría estar lista en menos de dos años y los primeros coches con asientos a prueba de sueño comenzarían a comercializarse en 2015. El IBV se halla en estos momentos en una fase avanzada del estudio, verificando las señales fisiológicas, como la respiración o el ritmo cardiaco del conductor, y realizando pruebas para aislar la señal que producen las vibraciones e interferencias de los aparatos eléctricos. El siguiente paso, según cuenta Solaz, sería ver cómo se avisaría al sujeto del peligro, lo que podría hacerse, por ejemplo, mediante una señal sonora.

Según recuerda el IBV, los episodios de «microsueño» durante la conducción causan dos de cada diez accidentes mortales en las carreteras. De ahí que los principales fabricantes de componentes de automoción tengan entre sus prioridades el desarrollo de sistemas de detección de somnolencia y de algoritmos que permitan predecirla antes de que el riesgo de accidente sea inminente. De hecho, la propulsora de este proyecto ha sido una multinacional española del sector del automóvil.

«La tecnología ya está en marcha, ahora se trata de 'meterla' en un coche», resume Solaz. Para ello ya se han puesto en contacto, entre otras, con empresas portuguesas del textil, que serían las encargadas de desarrollar la nueva funda de asientos inteligentes y con otra firma fabricante de cinturones de seguridad, que también deberá aportar su granito de arena. La idea es que el coste de la nueva tecnología resulte rentable para los fabricantes de coches y que se pueda equiparar en coste, por ejemplo, al sistema de aire acondicionado o los equipos de música que vienen instalados hoy en día en prácticamente todos los vehículos.

Seguridad en la aviación

Pero la seguridad en las carreteras no es la única que preocupa a los investigadores, como corrobora el acuerdo firmado recientemente entre el IBV, la Asociación Española de Psicología de la Aviación (AEPA) y el Instituto de Investigación en Tráfico y Seguridad Vial (Intras) de la Universitat de València, que investigarán conjuntamente en medidas para mejorar las condiciones de trabajo de los profesionales de la aviación.

El acuerdo posibilitará evaluar las condiciones de trabajo que estos profesionales identifican como más estresantes y las que les producen más fatiga, y aportarán soluciones que optimicen la interacción con su puesto de trabajo.

La AEPA, formada por psicólogos de la aviación, aportará su conocimiento sobre la interacción de los pilotos y demás profesionales con el medio aéreo, desde el punto de vista del factor humano. Al respecto, su vicepresidente, Salvador Tomás, explica que pilotos, controladores, personal de mantenimiento, auxiliares o despachadores de vuelos son algunas de las profesiones con niveles de estrés y fatiga más elevados. Además, la crisis económica y la búsqueda, ahora más que nunca, de la rentabilidad económica por parte de las empresas de aviación no ayudan a mejorar la situación. «Pero con la seguridad no se puede jugar». Tomás no se atreve a generalizar, «depende de la compañía», pero sí considera que las de bajo coste tienden más a anteponer los beneficios a las garantías para los pasajeros.

Con todo, y pese a que recuerda que tres de cada cuatro incidentes en aviación se deben a fallos de las personas, aclara que los accidentes en este sector son poco habituales. Sin embargo, convenios como el suscrito con el IBV van enfocados a reducir los errores humanos.