Cáritas pasa de 20 a 45 economatos para alimentar a los más necesitados

Cada vez son más las personas que acuden a entidades solidarias para poder alimentar a sus familias
Cada vez son más las personas que acuden a entidades solidarias para poder alimentar a sus familias

Aunque los dirigentes políticos celebran ya el cambio de tendencia económica, las familias medias continúan atravesando serias dificultades. Las buenas noticias que traen algunos indicadores económicos, como el crecimiento de las exportaciones o la bajada de la prima de riesgo, no han supuesto todavía un cambio real en el día a día de muchas personas, que tienen serios problemas para llegar a fin de mes. De hecho, la Comunitat cuenta con 85.200 hogares sin ingresos, según datos del Gobierno central.

No es de extrañar pues, que entidades sin ánimo de lucro doblen sus esfuerzos para poder atender la creciente demanda. Es el caso de Cáritas, que cuenta ya con 45 economatos para vender productos básicos a precios simbólicos a personas en riesgo de exclusión social, número que dobla los almacenes de bajos costos que tenían antes de la crisis económica. Así, según explicaron fuentes de la asociación, se ha pasado de unos 20 economatos a un total de 45, que dan servicio a 150 Cáritas Parroquiales. Cabe recordar que este proyecto es gestionado por las parroquias, que desempeñan además otros programas de acompañamiento y formación para las personas más necesitadas.

Estas instalaciones, además, atendieron en 2013 a un total de 6.500 familias. El perfil, según destacaron estas fuentes, es el de los años pasados: hogares con niveles muy bajos de ingresos, muy afectados por el paro y varios hijos menores. En esta línea, señalaron que el 40 por ciento de los beneficiarios son españoles, frente al 60 por ciento de inmigrantes. En cuanto a la edad, la mayoría tienen entre 30 y 45 años.

Los 45 economatos tienen un gasto mensual por valor de 110.000 euros, aunque no todo lo que distribuyen es comprado, ya que reciben muchas donaciones solidarias. Esta inversión no la recuperan, ya que los interesados pagan cuotas simbólicas y personalizadas, según la situación concreta de cada familia beneficiaria.

Para los repartos de comida o productos de higiene, también se tiene en cuenta las necesidades específicas de cada usuario. De esta manera se les asigna una cantidad concreta de alimentos para cada mes, según la disponibilidad de cada centro.

A este proyecto de reparto «digno» de comida, hay que sumarle otros planes solidarios que lleva a cabo la entidad sin ánimo de lucro, ya que algunas parroquias también proporcionan vales para que estas personas puedan comprar en los supermercados. En ocasiones, pagan facturas de suministros básicos, como el agua o el gas.

El ejercicio de 2012, el último con datos consolidados, se cerró con 39 economatos y un total de 5.903 familias beneficiarias. Cáritas Diocesana de Valencia destinó a las Cáritas Parroquiales un total de 3,7 millones de euros.