Denuncian un nuevo freno de Dénia a la rehabilitación de las colonias del Montgó

Los colonos lamentan que el Ayuntamiento no les conceda licencias de obra

la colonia número 9, de Felipe.
la colonia número 9, de Felipe.

El Ayuntamiento de Dénia «ni hace, ni deja hacer». En estos términos resume el presidente de la Asociación de Colonias del Montgó, Joaquín Mompó, la «crítica situación» que viven desde hace años los propietarios de las 51 viviendas que se levantan en este parque natural. «Las casas se caen, no son seguras. Así que nos obligan a que solucionemos el problema, pero no nos conceden licencias de obra (ni grandes ni menores) desde hace años». Las consecuencias de este «sinsentido» y del silencio administrativo ha obligado a muchos vecinos a abandonar la zona y actualmente apenas quince familias residen en este paraje.

«Y es una pena», porque, según Mompó, el freno de permisos para rehabilitar las colonias no sólo afecta a su valor económico, sino también histórico, pues se está renunciando «a un patrimonio arquitectónico peculiar de piedras secas, tejas morunas...».

Por ello, desde la Asociación que defiende su supervivencia se aboga por modificar las actuales normas, algo en lo que, al parecer, ya trabaja el Consistorio. En este sentido, fuentes municipales informaron de que no se puede hacer nada hasta que el Plan General que regula el urbanismo del término municipal, actualmente en fase de exposición pública, esté aprobado. Lo que podría ser una realidad antes de que acabe el año.

Pero los afectados dicen no poder esperar más, por lo que reclaman una reunión urgente con las Administraciones implicadas en el futuro del parque, la Generalitat y el Gobierno local que dirige Ana Kringe.

«Prohibidos los accesos, prohibido restaurar, prohibido conservar» son algunas de las protestas que parten desde los propietarios, que han denunciado en reiteradas ocasiones que la carpintería exterior de las viviendas ha sido arrancada, que las tejas están rotas o que los muros presentan humedad, ente otros desperfectos.

Las colonias fueron en su día terrenos baldíos del Estado, que vendió a particulares para su ocupación y labor. Durante el siglo pasado y con «enorme esfuerzo» fueron abancalando más de dos millones de metros cuadrados, «creando un paisaje, una agricultura y una forma de vida a punto de extinguirse». No obstante, y pese a, según Mompó, contar «con el total apoyo de Els Verds», existen posturas contrarias a la presencia de los colonos. Así, Acció Ecologista Agró critica que los dueños actuales hace tiempo que abandonaron la finalidad por la que estas parcelas fueron cedidas.