El PSPV pide una deuda de 2.000 millones con los pueblos «cuando es de 270»

El vicepresidente del Consell, José Císcar, se vio ayer obligado a desmentir la cifra de deuda del Ejecutivo autonómico con los Ayuntamientos de la Comunitat que facilitó el PSPV. Más de un centenar de alcaldes y portavoces socialistas se concentraron frente al Palau de la Generalitat con una consigna clara: que el presidente, Alberto Fabra, pague los 2.000 millones que debe a los municipios o deje el cargo. Sin embargo, el dato oficial, de la Conselleria de Hacienda, es muy distinto: 270 millones de euros. Cantidad que coincide con los números que maneja la Federación Valenciana de Municipios y Provincias (FVMP).

Este montante es más verosímil que los 2.000 millones que reclama el PSPV, teniendo en cuenta que al Ayuntamiento de Valencia, según fuentes consultadas por LA RAZÓN, le debe unos 50 millones de euros.

El número dos del Gobierno valenciano recordó además que durante el año 2012 realizaron un «esfuerzo especialmente intenso», ya que se abonaron 92,5 millones para reducir la deuda con los Consistorios en un 25 por ciento.

El resto, se empezará a pagar cuando llegue la próxima remesa del Fondo de Liquidez Autonómica (FLA), ya que el primero priorizó el pago a proveedores y colectivos más vulnerables.

En cualquier caso, la representante del PSPV en la FVMP, Conxa García, pidió el cobro de las facturas pendientes así como de los intereses de las deudas que muchos Ayuntamientos han tenido que suscribir debido a los impagos del Consell. En esta línea, expresó la necesidad de establecer un calendario de pagos «realista y consensuado», ya que son conscientes, según indicó, de la situación financiera de la Generalitat.

El portavoz socialista de la Diputación de Valencia y vicesecretario de relaciones institucionales del PSPV, José Manuel Orengo, recordó además que ya han agotado todas las vías institucionales para reclamar dicho pago, como mociones en la Corporación provincial y en multitud de Ayuntamientos, algunos de ellos gobernados por el PP.

En este sentido, aseguró que los populares apoyan sus demandas, pero no pueden sumarse a la concentración «por disciplina de partido».