Emocionante y multitudinaria despedida a «la alcaldesa de España»

El cardenal Cañizares volvió a insistir en la necesidad de un cambio en la actitud de la sociedad para «mantener la dignidad de las personas»

El carnicero del Mercado del Cabanyal

El cardenal Cañizares volvió a insistir en la necesidad de un cambio en la actitud de la sociedad para «mantener la dignidad de las personas»

La mañana en el tanatorio municipal, que hace 16 años inauguró Rita Barberá, fue un ir y venir de gente que quería despedirse de la que fuera alcaldesa de Valencia durante 24 años.

Los amigos más personales y los compañeros del partido que no le abandonaron en los peores momentos. También ciudadanos, un buen número de personas, mayoritariamente anónimas, que se acercaron para dar el último adiós a Rita. Como Victoria Carrascosa, la hemana de la valenciana presa en Estados Unidos: «cuando el cónsul no nos hacía ni caso, Rita habló con él y luego llamó a mi madre y la tranquilizó. Hoy yo le he entregado una carta de agradecimiento». Ciudadanos a título particular como Encarna, que llegó para despedirse de la alcaldesa: «a mi me levantaba la moral cuando la veía. ¿Te acuerdas cuando hizo saltar a Mariano Rajoy?, y cómo llevaba a las niñas de la fallera mayor infantil, no como el muermo de ahora. Siempre sonriente, nos animaba».

Los ciudadanos iban dando el último adiós y se fueron mezclando con las autoridades, algunas aún en activo, otras retiradas, y personalidades de la sociedad valenciana.

Juan Roig, dueño de Mercadona, llegó acompañado por su mujer y dijo que Barberá había sido una gran alcaldesa «con sus fallos pero yo estoy muy orgulloso de haberla tenido como alcaldesa durante 24 años».

El goteo de sus concejales fue constante, algunos apartados «cautelarmente» del PP, como ella. Mayrén Beneyto, abatida, dijo «estar apartada de todos los que fueron sus compañeros y sus amigos fue lo peor para ella. Ella fue muy valiente durante mucho tiempo porque quería que todos los valencianos y todos los españoles supieran que ella era inocente». Dijo que Aznar estuvo muy acertado al decir que lo que más le había dolido era estar apartada de su partido, y desveló que tanto Rajoy como Dolores de Cospedal le pidieron que siguiera una legislatura más, cuando ella ya pensaba en retirarse en 2011.

El concejal del PP, Félix Crespo, fue contundente al señalar que ni Rita ni nadie puede asumir «las vejaciones, el insulto, el desprecio, el olvido de tantísima gente, unos que trabajaron al lado, otros que la quisieron en su momento, otros que la ensalzaron». Añadió que «todos los derechos que los ciudadanos tenemos a un juicio justo, a la presunción de inocencia, a una sentencia... todo eso quedó a un lado y acabaron aplicándole una sentencia en vida como ha sido su muerte». No quiso personalizar en nadie del PP pero dijo que era injusto decir que le abandonó todo el partido: «hay muchas personas, cargos orgánicos que se han ido posicionando. Muchos no hemos apartado del partido para no perjudicar. Yo creo que habrá quien se sentirá aludido por esas palabras y sabrá cuando se acuesta en la cama si su conciencia le deja dormir».

«Cambiar nuestra sociedad”

El expresidente de la Generalitat y de Bancaja, José Luis Olivas, señaló que la sociedad valenciana y el Partido Popular están en deuda con la alcaldesa.

«Pasó por el mundo haciendo el bien y siendo testigo del amor a todos sin exclusión a nadie, sirviendo y no sirviéndose de los demás», las palabras del cardenal arzobispo de Valencia, Antonio Cañizares, fueron seguidas en silencio por los cientos de personas que acompañaron a la familia de Rita Barberá durante la misa de su funeral. Entre lágrimas, todos asintieron. Los que pudieron encontrar sitio en los bancos de la capilla y aquellos que siguieron la homilía desde el vestíbulo del Tanatorio Municipal.

Ciudadanos anónimos manifestaron su dolor junto a los familiares y amigos que acudieron a darle su último adiós. Todos señalaron el cariño hacia su persona y hablaban de lo «mal que le habían tratado» los nuevos dirigentes del PP.

PP. De hecho, nadie de la dirección regional se presentó en el acto. Horas antes, la familia, había pedido que ningún representante de los partidos políticos asistiera al acto, «solo los amigos». Y así fue. Ni Isabel Bonig, ni Luis Santamaría, presidente de la gestora de la ciudad de Valencia, ni la vicesecretaria general, Eva Ortiz, se acercaron a la celebración. Los asesores del grupo parlamentario lo justificaron aludiendo al deseo de la familia. Pero muchos políticos «amigos» estuvieron .Algunos de los históricos populares llegaron a decir que los «jóvenes cachorros deberán empezar a callarse». Los que hicieron declaraciones y aquellos que se mezclaron con los asistentes en silencio. También numerosos periodistas de todos los medios de comunicación.

El cardenal, que ofició la misa como amigo personal de Barberá, volvió a incidir en la necesidad de cambio. «Nuestra sociedad no puede seguir así, no puede continuar dándole la espalda a Dios y vivir y actuar como si no existiera». Cañizares manifestó que hay que considerar a todo hombre en la dignidad que le corresponde como persona».

El arzobispo subrayó la lealtad de la alcaldesa que se «desvivió día a día como alcaldesa de todos por sus conciudadanos valencianos a los que quiso de verdad». Y agradeció la presencia de familiares, amigos y sacerdotes en la misa funeral de Rita Barberá, «a quien queríamos y admirábamos de verdad y justamente».

Se oyeron notas del Himno Nacional y la Salve de la Coronación de la Mare de Déu del Desamparats cantada por todos los que acompañaron a Rita Barberá. Una de las sobrinas de Barberá leyó emocionada un corto texto en homenaje y recuerdo a su tía. No pudo contener las lágrimas. Las muestras de apoyo a la senadora y la indignación de muchos con los dirigentes del PP continuaron incluso después de la celebración. Algunos ciudadanos pidieron a Mariano Rajoy, cuando abandonaba el Tanatorio acompañado de su esposa y de María Dolores de Cospedal, «Mariano, ponlos en su sitio. Hay que acabar con toda la basura. Han tirado a por ella». Poco antes abandonaba el Tanatorio el exministro José Manuel Soria. Decenas de coronas de flores llenaban la iglesia, al igual que el corto pasillo que llevaba hasta el crematorio donde solo los familiares pudieron acompañar el féretro de Rita Barberá hasta su incineración.

La figura de la excaldesa también estuvo presente en la entrega de los Premios Rey Jaime I, donde S.M. Don Felipe recordó su relación de años con ella y se unió «al duelo de su ciudad» en estos momentos. Por su parte, el presidente de la Generalitat, Ximo Puig, compartió «la tristeza» del fallecimiento de la una mujer que «se dedicó su vida al servicio público».