¿Existe la hipogalactia o baja producción de leche?

A más veces succione el bebé del pecho más leche se producirá.

Cintia Borja: Enfermera, consultora lactancia materna certificada IBCLC: A más veces succione el bebé del pecho más leche se producirá. La relación es directamente proporcional. Por ello es tan importante mantener al recién nacido en estrecho contacto con la madre
Cintia Borja: Enfermera, consultora lactancia materna certificada IBCLC: A más veces succione el bebé del pecho más leche se producirá. La relación es directamente proporcional. Por ello es tan importante mantener al recién nacido en estrecho contacto con la madre

A más veces succione el bebé del pecho más leche se producirá.

La escasa producción de leche es muy rara, tan inusual como inconcebible que tantas mujeres la sufran o la hayan sufrido. No hay más que preguntar y veréis cuantas madres iniciaron la lactancia y de repente ¡Zas! se acabó la leche. Sorprendente ¿no? Tan asombroso como si un donante fuese a dar sangre y no hubiese ni gota de plasma en sus venas. O peor aún, que al respirar nuestros pulmones se quedaran sin aire. ¡No se rían! que quedarse sin leche estando amamantando no es cosa de jolgorio, y al parecer es algo que se admite que pasa.

¿Por qué es tan frecuente esta situación? Vamos a ver, hay una serie de factores a los que podríamos atribuirles la falsa creencia de tener poca leche. Para simplificar agruparé estos factores en tres. El primero de ellos es la inseguridad de la madre lactante. Inseguridad que pareciera estar almacenada en nuestro ADN. Como si fuera información genética heredada de madre a hija, «mi madre ya no pudo amamantar, porque tenía poca leche, como hija suya que soy, es normal que me pase lo mismo».

El siguiente factor, el cual está relacionado con el primero, es el miedo. El temor que toda madre tiene a que su bebé pase hambre. Si llora o se succiona las manos es porque no comió lo suficiente. ¿Cómo puede saber una madre la cantidad de leche que ingiere su bebé? Difícil, el pecho no es transparente ni tiene rayitas. ¿Cómo saber la cantidad de leche que produce una madre? ¡Ah!, claro, aquí tiene un buen recurso, el extractor. Prácticamente todas las madres lactantes tienen uno. Pero, ¡socorro!, su temor se confirma. No ha conseguido extraerse ni 10 mililítros.

En estos momentos seguro que suena la voz de la experiencia, que sin ninguna mala intención argumenta: «olvídate de modernidades, compra leche de fórmula y dásela al bebé, que veras como se la toma en un abrir y cerrar de ojos. Hazme caso, deja de pasarte todo el día con el bebé enganchado, succionando de un pecho que tú misma has visto que no tiene leche».

En este mensaje va implícito el tercero de los factores y uno de los más importantes: la presión del entorno, que va a ser decisiva para avisar a cualquier madre de que tiene poca cantidad de leche. ¿Cómo puede una madre bajo presión y atemorizada producir una gota de leche?

Afortunadamente es una falacia que tan solo una minoría de madres puede amamantar de forma exclusiva a sus bebés. La producción de leche sigue una norma muy simple: la ley de la oferta y la demanda; a más succión más producción. Las primeras veces que el bebé se coge al pecho, no ha habido una demanda anterior por parte del bebé que activara la producción láctea, pero la naturaleza lo tiene todo previsto y ha dotado a la mujer lactante de una serie de hormonas que se encargarán, cuando nazca el bebé, de que haya leche en el pecho. Para que posteriormente, con sus primeras tomas a partir de la succión «la fábrica», es decir, en este caso el pecho, producirá leche según trabaje el operario, en este caso el bebé. Por lo tanto, a más veces succione el bebé del pecho más leche se producirá. La relación es directamente proporcional. Por ello es tan importante mantener al recién nacido en estrecho contacto con la madre y asegurarse que está realizando entre diez y doce tomas especialmente durante los primeros días de vida.

Nos podemos encontrar con situaciones en las que el fabricante trabaje mucho pero que lo haga de una forma desorganizada y, en consecuencia, la producción sea caótica. En estos casos es primordial que entre en escena el director o directora de la empresa. Es decir, profesionales formados en lactancia, que sean capaces de detectar el problema que puede estar interfiriendo en la producción de leche.

La leche materna es el alimento natural que toda madre produce y que todo recién nacido debería tomar de forma exclusiva hasta los seis meses de edad y junto con otros alimentos mínimo hasta los dos años. La leche materna tiene el gran valor biológico de estimular la inmunidad infantil de forma óptima como no lo hace ningún otro alimento. Deseamos que ninguna madre prive a su hijo de este maravilloso alimento por la infundada idea de que no tiene leche suficiente. Contribuyamos entre todos a erradicar el mito de la hipogalactia colectiva. Apoyemos a la madre en su deseo dándole confianza en su capacidad de amamantar.

Pueden enviar sus preguntas a consultalactancia@larazon.es