Política

La vida en una jeringuilla

El movimiento antivacunas es residual en la Comunitat, pese a ello, entre 8.000 y 15.000 niños valencianos podrían estar sin vacunar

Calendario oficial de vacunas para los más pequeños
Calendario oficial de vacunas para los más pequeños

El movimiento antivacunas es residual en la Comunitat, pese a ello, entre 8.000 y 15.000 niños valencianos podrían estar sin vacunar

La sentencia de una juez de Barcelona en la que daba la razón a una guardería que se negó a admitir a un niño que no estaba vacunado pone de relieve que, en cuestiones importantes, si no se actúa a golpe de razón, se debe hacer a golpe de mazo.

El movimiento antivacunas vive en los últimos años su época dorada gracias a los bulos que se propagan en internet y redes sociales. Informaciones sobre falsos estudios que aseguran tener pruebas de que las vacunas provocan todo tipo de enfermedades raras o del espectro autista. Cuando, en realidad, es todo lo contrario.

Desde que la profilaxis se ha extendido, se ha erradicado la viruela, la poliomelitis (excepto en contadas zonas con conflictos bélicos en las que no se puede asegurar la vacunación), el sarampión, la difteria, la rabia o la hepatitis B, por mencionar solo algunas.

José Antonio Lluch, jefe de Servicio de Promoción de la Salud y Prevención en las Etapas de la Vida de la Conselleria de Sanitat, asegura que, pese a que existen personas contrarias a la prevención, en la Comunitat Valenciana se trata de un movimiento residual. No obstante, recuerda que no hay que bajar la guardia. De hecho, el sistema sanitario público lleva un registro de todas aquellas personas que rechazan vacunarse o hacer lo mismo con sus hijos, pero explica Lluch que estos datos son sesgados, pues solo contabilizan a aquellos que pasan por consulta y no a todos los que rechazan ya a priori ir al médico.

Se trata, según Lluch, de personas con falsas creencias respecto a la vacunación, como que no es efectiva o que tiene altos riesgos. Nada de esto es cierto, como tampoco lo es la afirmación de que las campañas de inoculación se han creado para beneficiar a las empresas farmacéuticas. «No son de donde sacan su mayor beneficio», aclara Lluch. «Una vacuna vale una media de cincuenta euros. Es uno de los medicamentos más baratos del mercado. Además, una vez que se completa la pauta de administración se acaba el negocio. La diabetes, el colesterol, el VIH... esas sí tienen margen de beneficios más grandes. Evidentemente, con las vacunas sí que ganan, pero no una barbaridad como dicen. No es un negocio. No están 'vendiendo humo'».

Tampoco es verdad que las farmacéuticas hayan creado una necesidad inexistente. Cuenta que desde hace años la autorización para comercializar una vacuna está muy regulada. «Debe ser eficaz y segura. Los protocolos son muy estrictos, tanto los previos a la comercialización como los posteriores para conocer los efectos adversos».

Tan peligroso como el cáncer

El año pasado, los casos de sarampión en el mundo crecieron un treinta por ciento hasta alcanzar los 173.000, según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), que alerta de los riesgos del movimiento antivacunas. De hecho, esta misma semana, este organismo lo calificó como una de las principales amenazas para la salud a la que se enfrentará el mundo en 2019. Un riesgo que equipara con enfermedades como el dengue o el cáncer, o tan peligroso como la contaminación del aire o el cambio climático.

La OMS pone el foco de atención en países como Estados Unidos, Alemania o Italia, donde, aparentemente, el sistema sanitario y la información deberían poder combatir corrientes tan peligrosas como las que rechazan una inyección que salva vidas.

Preocupa en especial el efecto que este rechazo sin fundamente científico puede tener sobre la población infantil, más vulnerable a los virus y bacterias.

Como número alarmante apuntan ese tres por ciento de niños españoles cuyos padres no les han vacunado por razones religiosas o ideológicas. En total podría haber entre 80.000 y 150.000 menores en riesgo (si se extrapolan los datos a la Comunitat, que suele ser el diez por ciento del total nacional, hablaríamos de entre 8.000 y 15.000 niños valencianos sin vacunar).

Contra estas cifras, otras más esperanzadoras, como la de los cuarenta millones de vidas salvadas por la vacuna de la viruela o los 16 millones de personas libres de la parálisis que crea la polio.

Datos frente a la ignorancia y la desinformación.