Los bebés sanos no presentan hipoglucemias

Durante los primeros días debe hacer de 10-12 tomas al pecho en 24 horas. No obstante, hay que tener en cuenta que  después del parto y tras  realizar la primera toma al pecho el bebé se duerme de 4 a 8 horas
Durante los primeros días debe hacer de 10-12 tomas al pecho en 24 horas. No obstante, hay que tener en cuenta que después del parto y tras realizar la primera toma al pecho el bebé se duerme de 4 a 8 horas

Es parte de la adaptación a la vida extrauterina que los recién nacidos presenten niveles bajos de azúcar en sangre durante las primeras horas tras el parto. No existe un consenso científico que establezca cuando los niveles son demasiado bajos. Ello va a depender en gran parte del profesional que haga la valoración, de las horas de vida del lactante, de si ha lactado o no, además de la procedencia de la muestra de sangre (venosa o capilar) así como del método de análisis.

Por lo tanto, para que las cifras bajas de azúcar en sangre no supongan un riesgo para el recién nacido y ante la falta de consenso de la evidencia científica, la medicina actual busca un margen de seguridad en el cual mantener al lactante sano, nacido a término, para que pueda adaptarse a una ingesta baja de alimento a la espera de que se produzca la subida de la leche en la madre. No obstante, no debemos obviar que tras el parto el recién nacido ya dispone del calostro, alimento que aunque de poco volumen sí presenta alta densidad energética, siendo más que suficiente para satisfacer sus necesidades y prevenir de las temida hipoglucemia (bajo nivel de azúcar o glucosa en sangre).

Es poco probable que periodos breves de hipoglucemia lleguen a representar riesgo en bebés sanos alimentados con el preciado oro líquido. Por lo tanto, es innecesario, a la vez que potencialmente perjudicial suplementar con leches de fórmula o sueros glucosados de forma rutinaria a todo bebé sano nacido a término. Con ello estamos dificultando un buen establecimiento de la lactancia materna a la vez que impedimos que el bebé ponga en funcionamiento mecanismos de compensación metabólica. Tampoco es recomendable realizar a todo lactante controles rutinarios de glucosa en sangre. Deberían estar destinados únicamente para aquellos con signos clínicos compatibles con la hipoglucemia o lactantes de riesgo.

A pesar de que la gran mayoría de las veces los niveles bajos de azúcar en el recién nacido constituyen cuadros transitorios y se corrigen de forma rápida, los pediatras tienden a ser cada vez menos permisivos y administran sueros glucosados o suplementos de fórmula que podrían evitarse garantizando una apropiada frecuencia de amamantamiento.

El paso de la vida intrauterina a la extrauterina al cortar el cordón umbilical requiere que el recién nacido ponga en marcha una serie de mecanismos de maduración de todos sus órganos para poder adaptarse y sobrevivir fuera del útero materno. De tal modo que, no todas las situaciones pueden considerarse patológicas durante estos primeros momentos de aclimatación.

El recién nacido fuera del útero materno aumenta el consumo de energía, pudiendo llegar a consumir 70 calorías por kilo de peso, siendo normal que sus niveles de azúcar en sangre disminuyan un poco las primeras horas de vida, ya que gastará parte de sus depósitos de glucosa (azúcar) al estar consumiendo más de lo que recibe. Si queremos prevenir la hipoglucemia neonatal es recomendable comenzar con mantener al lactante piel con piel con su madre inmediatamente después del parto. De este modo, favorecemos su pronta alimentación al pecho. Así le ayudamos a mantener su temperatura corporal, y en consecuencia reducirá el gasto energético, permitiendo que las cifras de glucosa están dentro de unos rangos normales. Posibilitar que el lactante se alimente lo más pronto posible con leche materna de forma exclusiva es todo lo que necesita para satisfacer sus necesidades nutricionales y metabólicas y prevenir la hipoglucemia. Esto implica comenzar la lactancia dentro de los 30-60 minutos después del nacimiento, dejándole alimentarse a libre demanda, pero controlando que el recién nacido pide ser alimentado. Durante los primeros días debe hacer de 10-12 tomas al pecho en 24 horas. No obstante, hay que tener en cuenta que después del parto y tras realizar la primera toma al pecho se duerma de 4 a 8 horas. Durante este tiempo de descanso el lactante acumula respuestas metabólicas de protección, por lo que no debemos intentar alimentarlo a la fuerza, pero sí debe ser objeto de estrecha vigilancia e impedir que esté excesivamente somnoliento.

Aun y así, en el caso de que el lactante presente un diagnóstico de hipoglucemia, no debe suspenderse la lactancia materna. Lo apropiado es garantizar una lactancia materna temprana y exclusiva, asegurándonos de que esté realizando tomas del pecho como mínimo cada hora o dos horas. Los profesionales sanitarios deberíamos saber ayudar a la madre y para ello es de suma importancia conocer la técnica de extracción manual de leche materna.

Esta es la forma más adecuada para obtener el calostro porque no son necesarias grandes cantidades de leche para suplementar al lactante y evitar o corregir hipoglucemias. Para ello, bastará con que la madre se extraiga entre uno o cinco mililitros de leche por kilogramo de peso del bebé y administrársela cada una o dos horas. Se trata de una cantidad muy pequeña de leche que toda madre con la motivación y la ayuda necesaria es capaz de conseguir extraer. El estrés, la ansiedad y la falta de confort materno pueden afectar a la producción láctea. Es tarea del equipo sanitario garantizar un adecuado bienestar a la madre y una correcta alimentación al lactante. Esto supone obviar frases como: «Si sigue así deberás dar suplemento de leche de fórmula» Es mucho mejor saber cómo ayudar a la madre a suplementar con su propia leche.

Cintia Borja es enfermera y consultora de lactancia materna certificada IBCLC

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