Los milagros valencianos

La Iglesia estudia la curación «sin explicación médica» de una niña n Instruye ocho «intervenciones divinas» relacionadas con la Diócesis valenciana

El arzobispo de Valencia, Carlos Osoro, inició hace dos semanas el proceso canónico para estudiar el presunto milagro en la niña
El arzobispo de Valencia, Carlos Osoro, inició hace dos semanas el proceso canónico para estudiar el presunto milagro en la niña

La Iglesia está estudiando actualmente ocho posibles milagros relacionados con la Diócesis valenciana. Hay tres casos en estudios previos, dos en fase diocesana y tres en fase romana. El proceso para dilucidar si un acontecimiento es digno de ser atribuido a una intervención sobrenatural o divina es sencillo. Primero es la propia Archidiócesis la que recopila información a través de la Delegación para las causas de los Santos, que inicia la fase diocesana. Si toda esa documentación analizada apunta a la existencia de un posible milagro, el tribunal lo remite a Roma. Entra, en ese momento, en fase romana, en la que se continúa la investigación. Es el máximo dirigente de la Iglesia, el Papa, el que tiene la última palabra.

Hace dos semanas el Arzobispado anunció el inicio de un nuevo proceso canónico para estudiar un «presunto milagro» obrado por un matrimonio francés, que habría contribuido a la sanación de una niña valenciana gravemente enferma.

Según fuentes de la Delegación para las causas de los Santos, la menor nació de forma prematura y «con gravísimas complicaciones, entre ellas, una hemorragia ventricular de cuarto grado». Fue en ese momento, «ante la imposibilidad médica de sanarla», cuando los padres se encomendaron a dicha pareja, Louis Martín y Zélie Guerin, que ya habían sido beatificados en 2008.

A partir de ese momento, según las mismas fuentes, la niña experimentó un «restablecimiento asombroso». Hoy se encuentra «perfectamente y sin la más mínima secuela».

Este tribunal formado por sacerdotes, médicos y peritos también está estudiando en la actualidad el caso de Andrés Garrido, un religioso mercedario del siglo XVIII.

Según sus biógrafos, «se entregó de lleno al sagrado ministerio en el púlpito y en el confesionario, en las visitas a las cárceles y a los hospitales». Seis años después de su muerte comenzaron las averiguaciones para recoger testimonios de su vida.

La Sante Sede analiza otros tres casos: el del beato Vicente Vilar, primer mártir valenciano de la persecución religiosa de 1936; de la beata Josefa Naval, que convirtió su casa en una escuela taller; y el del religioso Saturnino López.