Puig ofrece el pago de la multa de la UE si se mejora la financiación

Margallo está convencido de que el Gobierno no pagará la sanción

El delegado Moragues, junto al presidente Ximo Puig, y el ministro
El delegado Moragues, junto al presidente Ximo Puig, y el ministro

El pago de la multa que ha impuesto la Unión Europea al Reino de España por la «manipulación» de las estadísticas relativas al déficit de la Comunitat Valenciana, centró ayer la toma de posesión del delegado del Gobierno en la Comunitat Valenciana, Juan Carlos Moragues.

El presidente de la Generalitat, Ximo Puig, aseguró ayer, no sin cierto punto irónico, que si le mejoraban la financiación autonómica, él pagaba la multa de 19 millones de euros. «Creo que hubo connivencia entre el Gobierno de España y la Generalitat, y eso hay que situarlo en el espacio de esa infrafinanciación», indicó el presidente, quien añadido que «si soluciona el problema de financiación, el pago de esa multa, de verdad, sería el menor problema».

El ministro Margallo no fue tan resolutivo y negó la mayor, afirmando que el Gobierno de España ganaría el recurso planteado a la multa porque «a mí no me gusta perder ni al parchís». El titular de Asuntos Exteriores explicó que había habido una diferencia de criterio entre la contabilidad de caja o la de devengo.

Por su parte, el recién nombrado delegado del Gobierno, Juan Carlos Moragues, y anterior conseller de Hacienda, destacó la «falta de intencionalidad» del Gobierno de la Generalitat en el error detectado y confió en la colaboración del nuevo ejecutivo autonómico.

El ministro Margallo reconoció durante su discurso de toma de posesión del delegado del Gobierno que «el sistema de financiación de la comunidades autónomas es especialmente injusto para la Comunitat Valenciana».

Antes, el miembro del Gobierno repasó en su discurso los logros económicos del Gobierno de España y recordó cómo al principio de la legislatura la pregunta constante era cuándo intervenían España: «ahora vemos en Grecia lo que hubiera aquí».

Por su parte, el delegado del Gobierno reconoció su «abnegada militancia por una financiación justa» y mostró su ambición porque «en la Comunitat lo queremos todo» porque «a España le empieza a ir bien».

Citó el agua y las infraestructuras como necesidades vitales de la Comunitat Valenciana, además de la reiterada y compartida necesidad de buena financiación.

Moragues dijo que quería «construir puente y no trincheras» y mostró su deseo de que el clima de colaboración que había entre la Delegación del Gobierno y el Gobierno de la Generalitat en la pasada legislatura, se mantuviera en ésta pese a ser ahora de colores distintos.

«Mi aspiración es conseguir un clima de máxima confianza y lealtad institucional», aseguró y añadió que quiere una Delegación «útil, profesional, cercana, abierta y transparente» que escucha a la sociedad, que sea «humilde, sensible y al servicio de las personas».

También reclamó que nada sea «obstáculo» para conseguir un objetivo en beneficio de la Comunitat, por lo que pidió la unión de las instituciones para alcanzar retos comunes, como «llegar a quienes más lo necesitan o trabajar porque hace falta agua, más infraestructuras o más oportunidades educativas o sanitarias».

Con el Temple en obras, el acto se celebró en el salón del Trono de la Capitanía General bajo un asfixiante calor.