Política

Suciedad, caos de tráfico y bebida sin control, balance de Fallas

Los consumidores denuncian «el urinario común» en el que se ha convertido Valencia durante una semana

Si algo dejan las Fallas de 2019, además de la pólvora y el fuego, es suciedad y polémica. La Asociación Valenciana de Consumidores y Usuarios (Avacu) se unió ayer a las críticas sobre el estado en el que quedaron las calles de Valencia tras cada una de las noches grandes de la fiesta josefina. «La excesiva suciedad, el caos circulatorio en determinados puntos y momentos de la ciudad y el aumento de los puestos ambulantes de bebida sin ningún tipo de control, en algunos casos con venta de alcohol a menores» son la cara más negativa de las Fallas, según Avacu.

Los portavoces de esta asociación lamentaron ayer la suciedad y el olor ocasionados por «el urinario común» en que se convierte Valencia durante esta semana y recordaron que no se trata solo de un problema de salud pública, sino también de la «penosa imagen» que se llevan miles de personas de una fiesta que, en 2016 fue declarad Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.

El caos del tráfico en determinados momentos y puntos de la ciudad, producido por el corte de calles, las aglomeraciones de gente y, en muchos puntos, las delimitaciones de los carriles bus y bici, y el aumento de puestos de venta de bebida, en algunos casos a menores, sin ningún tipo de control, son otras de las críticas de los consumidores.

En cuanto a la venta y uso de petardos, «se ha producido una falta de control en la venta y en algunos establecimientos se ha vendido a menores de 12 años y sin adecuarse a los rangos de edad según las categorías existentes, y el disparo y lanzamiento de petardos indiscriminado, en zonas prohibidas (cauce del río Turia y parques infantiles)».

Asimismo, denuncian que se han llegado a producir altercados al disparar algunos jóvenes material pirotécnico peligroso en determinadas zonas de la ciudad, incluso desde balcones y ventanas hacia la calle, además del disparo de petardos con bastante potencia por parte de niños y sin la supervisión de un adulto.

Por todo ello, desde Avacu consideran que se debe hacer un esfuerzo para que «la fiesta sea para todos, falleros y no falleros, tanto en cuanto al descanso como a la competencia desleal».

Un nuevo bando

No fueron los únicos en denunciar suciedad y comportamientos incívicos. La candidata del Partido Popular a la Alcaldía de Valencia, María José Català, afirmó ayer que imágenes como las que se han visto estos días en el entorno de la Lonja y los Santos Juanes no se pueden permitir «porque hacen daño a Valencia y a las Fallas». Por ello anunció, en caso de que su formación lograra el gobierno de la ciudad, la incorporación de medidas al Bando del Ayuntamiento «para proteger los principales monumentos de la ciudad». Asimismo, reforzará con funcionarios la Junta Central Fallera y el servicio de Fiestas para agilizar la tramitación de las licencias y autorizaciones para las Fallas.

Fiestas politizadas

Por su parte, el portavoz de Ciudadanos en el Ayuntamiento, Fernando Giner, señaló al tripartito, y en especial al alcalde Joan Ribó, como culpable del caos. A él le exigió que haga cumplir la normativa existente, para que fiestas como las Fallas sean «como se merecen los valencianos».

A su juicio, en Valencia «hace falta que las personas que cumplen con su obligación y pagan sus impuestos se vean respaldadas y protegidas. En esta ciudad sobra confrontación, ideología y suciedad».

En su opinión, el alcalde ha utilizado las Fallas «políticamente» y «para confrontar», en lugar de defenderlas, y reclamó que las Fallas deben ser «esa gran fiesta internacional que realmente son, y evitar que se conviertan en una fiesta inasumible para la ciudad y para sus habitantes».