TURBULENCIAS PARA OLTRA

No puede culpar a otros tras dos años de Gobierno. Se le acumulan los reveses

No puede culpar a otros tras dos años de Gobierno. Se le acumulan los reveses

No corren los mejores vientos para la vicepresidenta y consellera de Igualdad y Políticas Inclusivas, Mónica Oltra. Está comprobando en sus carnes la diferencia abismal entre la demagogia y la realidad, entre ponerse la camiseta de la irresponsabilidad sin miramiento y la responsabilidad de la gestión institucional. Está descubriendo, Lincoln dixit «se puede engañar a todos algún tiempo, a algunos todo el tiempo, pero no a todos todo el tiempo».

Lleva unos días sintiendo el hierro de las deficiencias de su actuación, de la imposibilidad de trasladar la culpabilidad a otro. El control y el buen hacer en las residencias de menores le afecta directamente a ella tras dos años de Gobierno. Ya no puede subir a la tribuna de Les Corts o comparecer tras la reunión del Consell con una camiseta lamentable como las que usaba hace poco tiempo. ¡Ojo por si su exposición de datos personales de menores en el centro de Segorbe tiene o no recorrido penal!.

El «affaire» de las residencias se le ha juntado con que las cuatro denuncias presentadas sobre asuntos con la enseñanza concertada y la Conselleria de Educación de tiempos del PP han sido rechazadas por la Fiscalía anticorrupción. Eso sí, le valieron en su día para ostentar hoy los cargos y pisar moqueta, legítimamente «of course». Todas, en lenguaje taurino «enviadas al corral».

Por no hablar del accidente del Metro que tanto utilizó políticamente y que, por segunda vez, el Tribunal ha sentenciado que no hay causa de criminalidad contra los políticos que entonces gobernaban. Así es la vida.